Detenida una banda acusada de robar en quince viviendas de Terrassa

Publicat el 04 d’abril de 2017 a les 19:37
En Terrassa arrancaron las investigaciones y en Terrassa se ejecutó el mayor número de robos con fuerza en viviendas atribuidos a una banda criminal de origen georgiano desarticulada por la policía. Una operación conjunta del Cuerpo Nacional de Policía y los Mossos d'Esquadra ha desembocado en la detención de dieciocho personas; los ladrones se desplazaban en tren y metro para perpetrar sus fechorías. Están acusados de 46 robos, quince de ellos en Terrassa

Mostraban gran especialización y tan definidos estaban sus papeles en las estructuras delictivas, que unos buscaban los objetivos y analizaban desde el tipo de puerta a asaltar a la cifra de vecinos de la escalera, y marcaban los domicilios. Otros vigilaban la zona el día del robo y otros forzaban la puerta, usando métodos distintos según lo vulnerable que fuese el acceso en cuestión. Franqueada la entrada, irrumpían otros delincuentes, los consumadores del robo, los que registraban con tanta rapidez como pericia la casa en busca de joyas, dinero, artículos electrónicos u otros objetos de valor.

La investigación de esta banda principió en octubre pasado con un allanamiento en una vivienda de Terrassa. Los mossos recabaron datos y concluyeron que tres tipos habían asaltado ese domicilio y que esos tres tipos pertenecían a un grupo criminal radicado en Sant Martí, en Barcelona. Se trataba de una banda de especialistas en robos en viviendas, de asaltantes tan activos como experimentados.

La red no era cerrada, homogénea. En los primeros pasos de las pesquisas, los mossos supieron que los ladrones identificados por el robo en Terrassa se separaban y formaban nuevos núcleos delictivos con individuos reclutados de otras bandas deshechas, de grupos diversos que se habían desmantelado tanto en Catalunya como en el resto de España o de Europa.

Intercambios
Los había incluso que habían aterrizado en territorio nacional directamente desde la exrepública soviética de Georgia. Y una vez aquí, sus lugares predilectos de actuación eran el área metropolitana de Barcelona, las comarcas del Vallès Occidental y el Baix Llobregat y Madrid capital. Formaban lo que en el argot policial se denominan "baterías", grupos de ladrones, pero mantenían contactos entre ellos para intercambiarse tanto los miembros como las herramientas para asaltar casas.

El Cuerpo Nacional de Policía y los Mossos d'Esquadra empezaron a trabajar juntos, creando un equipo de investigadores con ambos cuerpos, cuando se supo que varios ladrones de la trama se habían desplazado a Madrid y habían cometido allí varios asaltos. La Policía Nacional abortó un robo de los investigados en la ciudad madrileña y en el operativo, desarrollado a principios de febrero, detuvo a cuatro sujetos que acabaron siendo ingresados en un centro de internamiento para extranjeros (CIE) de la capital de España.

Días después, el 27 de febrero, el equipo conjunto de policías desencadenó el dispositivo final para desmantelar la red, formada por cuatro grupos radicados en Catalunya, en Barcelona y su demarcación. Los agentes registraron ese día ocho domicilios relacionados con los investigados: seis pisos de Barcelona, uno ubicado en l'Hospitalet de Llobregat y otro situado en Santa Adrià de Besòs. Encontraron joyas, aparatos electrónicos de gran valor económico y herramientas para forzar puertas de todo tipo.

Fueron detenidas diecisiete personas, todas ellas naturales de Georgia: la policía arrestó a siete sospechosos en Barcelona, cuatro en Sabadell y dos en l'hospitalet de Llobregat, a los que se se sumaron los cuatro ingresados en el CIE de Madrid y que habían sido apresados días antes. El 21 de marzo cayó el último detenido: un armenio acusado de receptación por adquirir a la banda gran parte de los objetos robados.

Dieciséis detenidos ingresaron en prisión (entre ellos, el presunto receptador) y otro volvió al CIE madrileño. Así, sólo uno de los arrestados en el operativo salió en libertad tras pasar a disposición judicial. La policía atribuye a los acusados 46 robos con fuerza en viviendas: quince en Terrassa, trece en sabadell, once en Barcelona, tres en Madrid, dos en Badalona, uno en Cornellà y otro en Vic.

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