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Terrassa

Derrapes en el parking

Al principio sí, al principio aquello les atrajo, pues es evidente el magnetismo que para dos niños de 8 años, aficionados, además, al motor, pueden generar unos turismos chirriando ruedas y haciendo trompos a pocos metros de sus narices. Aún así, reconocen que luego se asustaron "un poco". No son los únicos que han experimentado sobresaltos por las acciones de algunos conductores que han convertido un aparcamiento comercial al aire libre en una especie de circuito para derrapes. Las quejas a la Policía Municipal por estas negligencias al volante y por otras molestias en la misma zona, en el polígono de Can Petit, han aumentado en los últimos meses.

Las señales de derrapes en el asfalto del parking, junto a la carretera de Castellar, son obvias. Y parecen recientes. Algunas forman óvalos o figuras semejantes a lazos. Unas rodadas envuelven una farola: algún coche ha usado el punto de luz como referencia para dar vueltas a su alrededor a toda velocidad. Vecinos de Sant Llorenç y trabajadores del sector oyen chirridos cada dos por tres, pues las sesiones de derrapes y volantazos se llevan a cabo con cierta frecuencia.

Ocurre a diario, manifiesta una joven que trabaja junto al extenso aparcamiento comercial de acceso libre. Ve turismos haciendo trompos "casi todos los días", en la franja horaria de tarde, "cuando los chicos salen del cole". Los conductores aceleran, frenan de golpe, giran con aparatosidad, queman rueda, satisfechos de sí mismos. Se lanzan a derrapar cuando tienen el espacio disponible, cuando el parking no está lleno, en el terreno del aparcamiento más próximo a la carretera de Castellar.

Hace poco, una mujer hizo ademán de llamar a la policía cuando unos tipos se entregaban a esos deslizamientos de sus vehículos con el estruendo habitual. Uno de ellos se dio cuenta y reaccionó dedicando un gesto obsceno a la mujer. Según los testigos, los chicos que acostumbran a realizar esas acciones de conducción al límite no suelen sobrepasar los 20 años.

Competición
Los viernes y los sábados la reiteración de derrapes en esa zona se agrava, dicen los testigos. "Los fines de semana esto parece una competición", dice una empleada del polígono que ha visto a los infractores "un montón de veces" en los últimos meses. Sugiere que los conductores de los derrapes son los mismos que luego, acabadas sus ruidosas "actuaciones", hacen botellones en el sector y lo dejan todo perdido. En verano, por supuesto, la presencia de los conductores "quemaruedas" se repite más que en los periodos de frío.

Quejas vecinales
La Policía Municipal está encima del asunto y el sábado pasado intervino en el aparcamiento, entre la calle de la Castellassa y la carretera de Castellar, debido a unas quejas vecinales. Los agentes se marcharon después de denunciar a varios individos. El cuerpo local había recibido llamadas de residentes en el barrio de Sant Llorenç. Pasaban unos minutos de la una de la madrugada. Los vecinos se quejaban de que unos sujetos tenían puesta la música a todo volumen en el aparcamiento. Si la tendrían alta, que entre el parking y los pisos de la calle de la Castellassa median no menos de trescientos metros y, todo y con eso, la música se oía como si los altavoces estuvieran al lado de la almohada. Algunos de los "derrapadores" son, se presume, autores de otras infracciones.

Una dotación policial se presentó el sábado de madrugada en el sector poco después de los avisos. Los agentes identificaron a un grupo de individuos y formularon denuncias a tres de ellos. A uno, por conducción negligente. A dos más, por tenencia de drogas. Les decomisaron, respectivamente, 1,4 y 2,5 gramos de marihuana.

Las intervenciones de la Policía Municipal en esa zona del polígono industrial de Can Petit parecen haberse incrementado en paralelo a la proliferación de actos incívicos en los últimos meses. El cuerpo local registró sólo una actuación por quejas en la zona en el 2016, pero en lo que llevamos del 2017 los requerimientos han sido cinco, todos relacionados con ruidos de vehículos, música alta o concentración de personas. La vigilancia en ese espacio no ha aumentado ni, de momento, se prevé su intensificación, pero las unidades policiales pasan por ese aparcamiento "de manera regular" en sus recorridos.

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