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Terrassa

La ola de calor hizo más masivas que nunca las noches de la fiesta

Con las mismas ganas de disfrutar de siempre, pero con su asistencia sin duda por la ola de calor que estamos atravesando, han vivido los terrassenses la Festa Major de este año. Las altas temperaturas no solo han sido tema de conversación y preocupación (y de los comentarios de los artistas y protagonistas desde los mismos escenarios, podríamos hacer una antología), y han hecho crecer la venta de bebidas. También han provocaron el lógico descenso, en mayor o menor grado, de la asistencia a los actos programados durante el día. En algunas franjas horarias, hay que reconocer que había que estar implicado o muy interesado en una actividades para dejar el ventilador o el aire acondicionado de casa y acudir a verla. Así pues, el sábado y el domingo, a media tarde, se podía caminar fluidamente por las calles del centro, normalmente mucho más repletas, lo que, claro está, permitía ver las actividades de manera más cómoda.Pero también hubo quién desafió el calor para presenciar en la Plaça Nova la prueba de sonido de Boney M., en la que insistían una y otra vez con el “Sex machine” de James Brown.

Simpatía por los aspersores
Por otra parte, se ha agradecido y se ha utilizado la afortunada instalación, por el Ayuntamiento, de seis aspersores con los que refrescarse (o bien mojarse), así como, en algunos actos, de personas que, con pequeños artilugios de tres litros, iban rociando a protagonistas y público para aliviarlos. En la exhibición castellera del domingo (que ya contaba con los ADF y sus chorros), incluso una gran “ruixada” cayó desde lo alto del número 19 del Raval de Montserrat, lo que evidentemente fue agradecido por quienes soportaban la exagerada temperatura. “Si aquí a la sombra hace calor y estamos sudando, imagínate al sol, y con tantos cuerpos juntos”, fue un comentario que se oyó, y que, con variaciones, se haría habitual entre el público de la Cercavila y otros actos diurnos.

Más ambiente nocturno
Pero al caer la tarde, con la marcha del sol, y todo el día en casa por el calor, las ganas de salir se redoblaban. Y las actividades nocturnas tuvieron más público con espíritu de fiesta y más entusiasta que nunca, especialmente los conciertos. Ya se advirtió en el primero, el de Els Catarres, que el el viernes por la noche llenó e hizo vibrar el Parc dels Catalans. Quizá algo menos de público tendría al día siguiente La Mala Rodríguez. Y el domingo a medianoche, el concierto del terrassense Lildami, que nada más comenzar dijo que “jugaba en casa”, y reiteró su orgullo de actuar en su ciudad, adquirió carácter de apoteósico. Fueron 78 minutos en los que el público, en su mayor parte muy joven, muy apretujado ante el escenario, no dejo de bailar, corear, cantar y embriagarse con el trap contemporáneo que Damià Rodriguez, el rubinense Sr. Chen y Emotional Noku (Mariona J. Batalla) servían con un gran dominio de los recursos escénicos, generando enorme vitalidad, energía y comunión comunicativa. Tanta energía que cuando Mariona se alargó un poco hablando de feminismo , el público comenzó a corear una canción que quería escuchar, y Lildami les dijo que eso “hacía feo, ¿no?”.

Y horas antes, Oques Grasses habían ofrecido, en la Carpa de Vallparadís, el concierto más multitudinario de Festa Major, con un lleno en el Torrent de la Font de Sagrera que superó todas las previsiones. También Boney M llenó la Plaça Nova, y realmente todos los conciertos nocturnos, a su nivel de espacio o de popularidad o de estilo, parecieron tener más público.

El Espai Vapor volvió a congregar los oyentes de la música más moderna y avanzada. El concierto con que el mítico grupo terrassense Khansats volvía a los escenarios tras quince años de paréntesis adoleció de ser a las 8.30 de la tarde, pero no impidió el reencuentro con su público. Entre los que más llenaron y entusiasmaron en el Vapor Ventalló, Carolina Durante, Los Ganglios, el fabricante de bailes Joe Crepúsculo y The Crab Apples.

Pero cada año, la Festa Major, con su variedad infinita de actos, es muchas fiestas, y cada sector, cada tribu de terrassenses, cada ciudadano, según su edad, condición, personalidad, la vive y la disfruta a su manera. Algunos asistiendo a actos que otros ignoran incluso que se realizan. O descubriendo que conciudadanos suyos se dedican durante el año a cosas tan ignotas como el goshindo, el quigong o el Camino de Santiago. O lamentando que no podamos desdoblarnos para vivir al mismo tiempo más opciones o recorridos posibles de fiesta mayor, que nos levanten más los filtros mentales que llevamos puestos durante el año para compartir con más intensidad y empatía los actos y los ambientes de la Festa Major.

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