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Cultura i Espectacles

La bibliotecaria Montserrat Busquet, Ateneista d’Honor 2019

En 1973, cuando Montserrat Busquet i Duran (Terrassa, 1949) se matriculó en la Escuela de Bibliotecarias de Barcelona, este centro solo admitía chicas. Los hombres no podían ser bibliotecarios. Y cuando comenzó a trabajar en las bibliotecas públicas, en la década de 1980, en Terrassa había trece, que formaban parte de la red de la Soler i Palet, “muy pequeñas, en plantas bajas de edificios de barrios, y sin sistema de préstamo”.

Son dos rasgos de un pasado de las bibliotecas y la lectura pública que ahora nos parecen remotos, pero vividos por la Ateneista d’Honor de este año. Esta distinción, que el Ateneu Terrassenc otorga cada año con voluntad de reconocimiento a “personas de la ciudad que hacen de los valores de la familia ateneística sus valores: la fraternidad, la igualdad y la solidaridad” lo recibirá Montserrat Busquet mañana, en la cena de hermandad y de aniversario de la refundación de la entidad, a las nueve de la noche, en el hotel Don Cándido.

“Una pionera”
“Fue el artífice de la creación de la red de bibliotecas en nuestra ciudad. Aplicó la metodología de la moderna biblioteconomía y documentación desde los inicios, convirtiéndose en una pionera en nuestra ciudad, tanto en su etapa de su juventud en la Escola La Roda hasta culminar su trayectoria profesional con el cargo de máxima responsabilidad de las bibliotecas públicas de Terrassa, marcando los criterios en la gestión de contenidos, información y documentación que hacen modélica nuestra red de bibliotecas municipales”, reza el acuerdo de la junta directiva del Ateneu Terrassenc que, tras examinar las numerosas propuestas presentadas, decidió por unanimidad conceder la distinción a Montserrat Busquet. “Su contribución a la cultura por la colaboración con las entidades de tipo cultural la ha hecho acreedora del aprecio y el reconocimiento materializado con el galardón de Ateneista d’Honor”.

Jubilada hace cuatro años
Montserrat Busquet, que hace cuatro años se jubiló como directora de la Biblioteca Central de Terrassa y la Bct Xarxa, manifestó ayer a este diario sentirse halagada y contenta por el galardón, “que no me esperaba”. Reconoce que siempre ha creído que las bibliotecas “deben relacionarse con el tejido social y sobre todo cultural de su entorno, y apoyar a las entidades”, y en su trabajo al frente de ellas ha obrado en consecuencia. Algunos frutos de esta colaboración han sido el premio de narraciones Josep Soler i Palet o la “Marató Espriu” y otras actividades en torno al autor del autor de “La pell de brau” cuando se celebró el año del centenario de su nacimiento.

Las bibliotecas no fueron la primera vocación de Busquet, que curso la carrera de filosofía y letras, licenciándose en filología hispánica en 1973. “Pero las opciones profesionales que tenía al finalizarla, básicamente ser profesora, no me seducían, por lo que me apunté a la Escuela de Bibliotecarias, la única que existía entonces en España. Había sido fundada en la época de la Mancomunitat, y continuó su actividad en la época franquista.”

El primer empleo de Busquet fue como auxiliar en la biblioteca de es Arenes, ubicada en el interior de la escuela Joan XXIII. Tras un paréntesis trabajando en una editorial de Barcelona, entró en la biblioteca de la escuela La Roda y de allí a la pública de Castellar del Vallès y, en 1987, a la Soler i Palet de Terrassa. La Biblioteca Central se inauguró, en 1998, ya con Busquet como directora, y al frente en Terrassa del gran proceso de renovación que han vivido las bibliotecas en nuestro país, de edificios y de concepto. “De ser lugares muy cerrados, pensados para estudiar, o para los estudiosos, han pasado a estar abiertas a todos los ciudadanos, con servicios muy amplios. Seguí el rumbo marcado por las directrices de la ley de bibliotecas de la Generalitat de Catalunya del año 1992.”

Socio desde la refundación
El Ateneu Terrassenc también entrega en la cena de mañana, como cada año, la distinción “Soci d’Honor”, que recibirá Esteve Cardellach López (Terrassa, 1949). Cardellach es miembro de la entidad desde su refundación en 1996. “Tenía amistad con Francesc Olivé, que fue uno de los impulsores y su primer presidente. La idea que tenía me pareció interesante, y me hice socio.”

Aunque nunca ha formado parte dc la junta, Cardellach ha participado en la organización de algunas actividades, sobre todo en la época de Oliver. “Luego he continuado, por el vínculo sentimental y porque este tipo de entidades son muy importante, sobre todo por su aspecto socializador, de reunir gente con inquietudes comunes”.

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