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Opinió

¿Es suficiente un cambio de tendencia?

Como era más que previsible, los datos anunciados ayer sobre el desempleo resultaron positivos, especialmente en un mes como diciembre, en el que siempre se crea ocupación como consecuencia de la campaña navideña. Terrassa despidió 2015 con la reducción más importante del paro en la última década. Un total de 2.289 personas encontraron trabajo en los últimos doce meses. Se ha producido un descenso de un 10,7 por ciento. En diciembre, el desempleo bajó en la ciudad en 254 desocupados. Aunque el mercado laboral egarense es tremendamente peculiar y no acostumbra a imitar el comportamiento del paro en la comarca, Catalunya o España, lo cierto es que analizando las cifras globales de 2015, éstas son muy similares desde el ámbito porcentual a las registradas en el Vallès Occidental o en Catalunya y sensiblemente mejores que la media española.

Son unos buenos resultados, es innegable. A pesar de ello, Terrassa continúa liderando la falta de trabajo en la comarca. Al despedir el año, un total de 19.018 egarenses estaban inscritos en las listas del Servei d’Ocupació de Catalunya. Es la ciudad con un mayor número de parados y la tasa de desempleo se sitúa en el 18,5 por ciento. La tendencia es positiva y aunque desde el Gobierno se esperaba un mayor descenso, lo importante, se asegura tanto desde el Ministerio de Empleo como desde la Generalitat, es que se ha cambiado definitivamente el rumbo del paro. Terrassa también suma tres años consecutivos de reducción del desempleo. No admite dudas. Por contra, un análisis más profundo evidencia el dramatismo de la situación. En 2013, 2014 y 2015 se crearon 4.641 trabajos, sólo en 2008, la ciudad perdió 5.571 empleos. Tres años de resultados positivos no han sido suficientes para equilibrar simplemente los peores doce meses de la crisis en el ámbito laboral.

Otra de las aristas de este prisma del mercado de trabajo no se centra tanto en los números sino en el tipo de empleos. La inmensa mayoría de la ocupación generada desde 2013 está marcada por la provisionalidad y por una importante precariedad. Sin duda algunas las condiciones de estos trabajos son sensiblemente diferentes a los casi seis mil empleos que se destruyeron en 2008. Por todo ello, parece que ya no es suficiente con un cambio de tendencia, también deben variar las condiciones de esta ocupación.

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