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Opinió

Tres ascensos seguidos

La venta de coches en Terrassa se mantiene con unos resultados excepcionales. El año 2015 se ha cerrado con un incremento en las matriculaciones de un 21,2 por ciento con respecto a 2014. Pocos sectores económicos pueden presentar unos resultados como los que genera la automoción. Pero estas cifras, que de por sí ya son realmente importantes, destacan por la continuidad de los números en positivo. El reciente 2015 ha sido el tercer ejercicio consecutivo que se ha culminado con unos excelentes datos. El año anterior la subida fue de un 22,4 por ciento y en 2013 el ascenso alcanzó el 14,6 por ciento. Por todo ello ya se puede manifestar abiertamente que los concesionarios han superado la situación de crisis que han debido soportar, como el resto de actividades.

La industria del automóvil es uno de los pilares en la economía española y con la caída de ventas algunas marcas empezaron a plantear ajustes de sus plantillas. Para frenar esta situación, el Gobierno creo un programa para incentivar las matriculaciones, el PIVE. Estas ayudas han dado sus frutos y desde su puesta en marcha se reactivaron las ventas como evidencian los resultados finales. Es cierto, además, que con la crisis se produjo un importante envejecimiento del parque automovilístico, con los indudables riesgos que esta circunstancia comporta para la seguridad vial. Por todo ello ha aumentado de forma importante los resultados de los concesionarios y las marcas.

Las cifras de 2015 son la constatación definitiva de que la crisis en el sector se ha superado. Además, los datos, son especialmente importantes, no tanto en el incremento de un 20 por ciento, que realmente es muy elevado y poco habitual en una actividad económica, sino en la continuidad de los mismos. Tres ascensos consecutivos son la constatación del cambio de rumbo.

En este punto es cuando el Gobierno debe plantearse si el sector, que ha vuelto a superar en España la barrera mágica del millón de unidades vendidas en doce meses, debe caminar sólo o es preciso mantener el incentivo del PIVE, especialmente después de que los concesionarios hayan desarrollado en estos últimos años importantes ajustes y se hayan realizado una enorme concentración de marcas. Quizás es el momento de destinar estos esfuerzos a otros sectores que todavía siguen arrastrando enormes lastres motivados por la situación de crisis y que un incentivo oficial podría traducirse en una mayor demanda.

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