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Opinió

Comprar

El Ayuntamiento de Terrassa ha presentado ya a los comerciales del Mercat de la Independència un borrador de proyecto de remodelación arquitectónica del actual edificio del mercado, encargado por el Ayuntamiento tras un proceso en el que han participado diversos agentes y en el que se han recogido las necesidades de los comerciantes y la visión de lo que debería ser un espacio histórico y emblemático de la ciudad.

La remodelación ha generado cierto debate y también aportación diversa, como la presentada por Esquerra Republicana hace algunos meses que proponía la apertura física de la nave del pescado para convertir la zona en una nueva plaza pública en el centro. Un artículo de opinión de un representante de la CUP, publicado por este rotativo la semana pasada, realizaba una interesante reflexión sobre la innecesariedad de emprender grandes obras en el mercado y llenarlo de contenido para captar la atención de los jóvenes hacia un forma de compra social y sostenible. Se trataba de una visión conservadora en cuanto a inversión arquitectónica, pero osada en cuanto a la necesidad de llenar de contenido atractivo, especialmente para los jóvenes, para que encuentren sentido a mantener esa vinculación incluso emocional con el Mercat.

Los mercados tienen un extraordinario reto por delante con diferentes aristas y seguramente no hay una solución única, ni exportable de un mercado a otro puesto que cada instalación tiene una idiosincrasia muy determinada, condicionada por el territorio mismo. Con todo, no cabe duda de que los mercados deben captar la atención del comprador no sólo desde una perspectiva estética con un espacio atractivo y acogedor para ofrecer una buena experiencia al cliente potencial, sino que debe estar atento a modificar su oferta en función de nuevas necesidades de su clientela, además de no dar la espalda a nuevas técnicas y tecnologías que faciliten la relación con el cliente. El mercado es una herramienta de convivencia y de relación, un lugar de encuentro, un operador de empleo, una escuela de sostenibilidad, un actor fundamental de bienestar; el mercado es ente social imprescindible y como tal debe evolucionar imbricado en el territorio.

Es cierto que la inversión por si misma no va a ser suficiente para que el Mercat de la Independència obtenga el músculo que precisa: hay que cambiar la forma de vender para generar una nueva forma de comprar.

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