Publicitat
Terrassa

El hombre que se tragó trece cilindros de cocaína

No tenía mucha escapatoria. No la tuvo aquel 10 de julio, el del 2016, cuando se vio impelido a acudir a MútuaTerrassa, donde le operaron de urgencia para sacarle la cocaína que portaba oculta en el estómago. No la tuvo el día del juicio en la Audiencia Provincial, donde reconoció los hechos y aceptó la sentencia luego de una rebaja fiscal: tres años y siete meses de prisión por tráfico de drogas.

El hombre que llevaba cilindros de cocaína en el estómago para transportarlos de tapadillo es natural de Guatemala, tenía residencia legal en España y hasta ahora carecía de antecedentes penales. Viajó a su país y se presume que fue allí donde ingirió la coca envasada para viajar con ella en su interior, pasar la barrera de la aduana y deponerla aquí. Pero las expectactivas se truncaron y uno de los trece envoltorios cilíndricos que portaba reventó, y la sustancia se esparció en su organismo.

La "mula", como es conocido en el argot policial la persona que transporta droga oculta en su aparato digestivo para burlar los controles policiales, empezó a encontrarse mal cuando llegó a Terrassa. Había aterrizado en España el 6 de julio, pero hasta cuatro días después, el 10 de julio, no entró en el servicio de urgencias del hospital universitario MútuaTerrassa. No había más remedio que proceder a una intervención quirúrgica, resolvieron los médicos que lo trataron.

Escondidos en el estómago quedaban doce cilindros, pues el decimotercero se había roto, diseminando la sustancia. Se los extrajeron en el quirófano. Se trataba de envoltorios "debidamente embalados para su transporte dentro del aparato digestivo humano", explica la sentencia. En cumplimiento del protocolo preceptivo, la policía lo supo y decomisó la docena de piezas, que en total contenían un peso neto de 131,50 gramos de cocaína con una riqueza alta, del 68 por ciento.

Del hospital a la cárcel
El 11 de julio, un día después de su entrada en el hospital Mútua Terrassa y de la operación a la que fue sometido, el hombre fue detenido e ingresó en prisión preventiva tras pasar a disposición judicial.

La causa penal siguió su curso en el juzgado de instrucción número 1 de Terrassa y el Ministerio Fiscal formuló la acusación por un delito contra la salud pública (tráfico de drogas), en su modalidad de sustancias estupefacientes "que causan grave daño a la salud".

En sus conclusiones provisionales, el Ministerio Público pidió una pena de seis años de prisión y una multa de 30.000 euros, pero poco antes del juicio se avino a rebajar su reclamación hasta los tres años y siete meses de cárcel. Disminuyó también la multa solicitada; bajó a la mitad: de 30.000 a 15.000 euros. Hubo pacto entre las partes y el juicio, al que habían sido llamados a declarar agentes de la Policía Municipal y de los Mossos d’Esquadra, así como dos doctoras de Mútua, fue de lo más breve. El procesado y su defensa aceptaron la calificación fiscal de los hechos.

Así, la sentencia de conformidad, que ya es firme, impone al inculpado una pena de tres años y siete meses de prisión, el pago de las costas procesales y una sanción económica de 15.000 euros. La multa acordada por la Audiencia Provincial de Barcelona es superior en algo más de cinco mil euros al valor que, según la resolución judicial, hubiera alcanzado en el mercado negro la droga incautada y que pudo costar la vida al encausado de no mediar una operación de urgencia: el precio de la cocaína extraída de su estómago era de 9.627,55 euros.

El butlletí matinal del diari, Bon Dia Terrassa
Cada matí al teu correu. Gratis.

Llegeix la nostra política de privacitat per a més informació.

Publicitat
To Top