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“Los trabajos de carpintería no se están pagando lo que valen”

El sector terrassense de la carpintería vive un momento dulce, con aumentos de la facturación y los pedidos, según Pere Solenellas, presidente del Gremi de la Fusta. Durante la crisis desaparecieron numerosos talleres que estaban muy ligados a la construcción. Ahora, el sector, que la semana próxima celebra su patrón, Sant Josep, se ha diversificado y no depende tanto de la obra nueva.

¿Todo el mundo tiene trabajo?
La palabra crisis creo que, mayoritariamente, se ha dejado atrás. La mayoría de carpinteros tienen trabajos, eso sí, con pequeños altibajos. Hay un problema de urgencia y de precios. Por un lado, desde la crisis, la gente quiere las cosas al momento y esto no deja de ser una disfunción. En cuanto a los precios, aquellos que han conseguido acceder a un segmento más alto de clientes y de producto, no lo notan tanto. Pero, en general, no se paga lo que se debería pagar.

No se depende tanto de las obras
Ahora el trabajo está más repartido Por un lado, está la construcción y la obra nueva. Pero, realmente, el carpintero de Terrassa poca cosa hace en este segmento a no ser que sea una promoción pequeña, como dos o tres pisos, una torre o reformas. Si la promoción es grande, la promotora trae industriales de otros puntos de España porque son más económicos. El convenio colectivo que tenemos en Barcelona es de los más altos del Estado. Este diferencial de costes provoca que vengan empresas de muy lejos a hacer obra a Terrassa y la comarca. Por otro lado, cuestiones como la reforma de una cocina, el parquet, puertas, etcétera, esto lo hacen los profesionales de Terrassa.

¿Cuál es el núcleo del negocio?
Básicamente está en las reformas aunque también hay profesionales que se dedican a hacer tiendas y joyerías, otros se especializan en dormitorios o comedores…. Es decir, el trabajo es muy variado. Lo que hemos tenido que hacer es abrir la mente y no pensar, por ejemplo, que a mi me gustan los dormitorios y con esto ya tengo para vivir. Hay que hacer dormitorios, comedores, joyerías, poner parquet, es decir, un poco de todo. Así, se amplía la clientela

Diversificar o morir
Ya no se da la situación del carpintero de toda la vida que trabajaba para industriales, por ejemplo, del ramo textil en Terrassa. Estos empresarios o se han jubilado o ya no están entre nosotros. Y su hijos no acostumbran a tener el poder económico de sus padres. Por lo tanto, el carpintero que realizaba este trabajo se ha tenido que espabilar y buscar otros sectores.

¿Cómo se configura el sector?
En Terrassa, la mayoría continúan siendo pequeños talleres, no hay muchos grandes. De hecho, durante la crisis se recortó bastante el número de talleres existentes; y no han surgido muchos nuevos. Y esto es así porque, hoy en día, es muy costoso montar un taller de carpintería: a permisos del Ayuntamiento y licencias de medio ambiente se suma toda la inversión para llevar a cabo el proyecto.

¿Faltan profesionales?
Estamos más bien en una situación de crecimiento con problemas para encontrar operarios. Realmente, no se encuentra personal cualificado. Puedes dar con personas que dicen que son carpinteros y realmente lo que saben hacer es poner parquet o montar cocinas. Pero después no son profesionales preparados para trabajos realmente de carpintería, como se hacía antes y algunas personas aún lo piden.

¿No notan la incertidumbre económica que parece venir?
No lo notamos.De hecho, estamos en un momento de aumento de la facturación. Las ventas crecen. Hablar hoy de mucho trabajo es pensar que tienes la cartera de pedidos para cubrir tres meses; hace veinte años, eran dos años. Hay trabajo pero todo se tiene que hacer inmediatamente. Y cuando los pedidos son muy grandes lo que hacen los carpinteros es colaborar. Se busca colaboración para hacer parte del trabajo o todo. La cuestión es no perder el cliente.

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