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Terrassa

“La tecnología debe contribuir a un desarrollo más sostenible”

La Cátedra Unesco en Sostenibilidad de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), con sede en el campus de Terrassa, cumple este año veinte años de su trabajo dedicado a la investigación y formación sobre el desarrollo humano sostenible; es decir implementar acciones con el fin de aprovechar al máximo los recursos propios de un modo equilibrado al tiempo que reducir el residuo a la mínima expresión. Al frente de este grupo de investigación está Jordi Morató, doctor en Microbiología, quien en esta entrevista pasa balance de las dos décadas de trabajo y explica proyectos sobre el terreno en colaboración con gobiernos y empresas. Ahora mismo están inmersos en cómo reducir y aprovechar el corcho que genera la industria catalana. Morató cree que divulgando casos prácticos es cómo se puede concienciar a los agentes para que se atrevan a modificar sus políticas socioeconómicas y medioambientales.

La Cátedra Unesco en Sostenibilidad de la UPC cumple veinte años. ¿A qué responde su creación?
Nació con la voluntad de ser un espacio de reflexión, un espacio crítico sobre el que trabajar el desarrollo humano sostenible y esto es lo que queremos seguir haciendo a pesar de las dificultades. Esto a veces significa denunciar ciertos comportamientos de los gobiernos, de nuestras universidades… Intentamos hacer investigación, docencia, hacer las cosas que realizan las universidades pero como cátedra Unesco tenemos otra misión que es la de intentar llegar a la sociedad a nivel local y global porque la cátedra también se ha globalizado. Tenemos la sede en Terrassa pero también otras sedes fuera de aquí.

¿Cuáles son los temas que les preocupan?
Para conseguir ciudades más sostenibles hay que aplicar una serie de medidas. Hay que conseguir que las ciudades y regiones sean menos contaminantes y generen menos residuos pero, al mismo tiempo, lograr un desarrollo económico y crear puestos de trabajo. Y, esto, por ejemplo quiere decir implantar medidas para adaptarse al cambio climático y apostar por la economía circular, que es aquella que genera residuo cero.

Parece una utopía
A veces se ha atacado a la sostenibilidad diciendo que es un discurso que incita a volver a las cavernas. Lo que hay que hacer es generar más desarrollo humano, social; más democracia, más justicia. Y para ello es necesario articular redes a nivel mundial, como la Red Reciclar, que agrupen en una misma mesa gente de universidades, administración pública y ONGS. ¿Cómo hacerlo? Pues una herramienta muy sencilla es tener un base de datos mundial de casos de buenas prácticas de transformación de ciudades y regiones. A nivel energético, agua, en temas de tipo social… Y esto se está llevando a cabo sin ningún apoyo económico. Pero ya funciona una red con más de doscientos colaboradores en todo el mundo y de más de 27 países que, de forma altruista, están construyendo esta base de datos.

¿Qué incidencia tiene el trabajo de la cátedra en las políticas y en el poder económico?
Esto de la incidencia siempre es relativo. Uno de nuestros proyectos premiados en la edición mundial "Risc Award" fue seleccionado entre las veinte mejores iniciativas mundiales de gestión del riesgo, en una cumbre internacional celebrada en 2015 en Japón, con la participaciónde 145 organizaciones de 62 países. Es un proyecto de transformación realizado en Colombia donde hubo un desprendimiento de tierras, el más grande de América Latina, que provocó que diez mil personas tuvieran que huir de casa. No murió nadie porque fue muy lento y de día. Todo esto por una mala gestión: deforestación.

¿Y cuál ha sido su intervención?
Hemos llevado a cabo un proyecto con el Ayuntamiento de Bogotá para estabilizar el terreno, reubicar las familias y mitigar el riesgo. Este es un ejemplo real por el que hemos recibido un premio que para nosotros es la cristalización de un trabajo de muchas personas y de mucho tiempo desde que el profesor e investigador Josep Xercavins impulsó esta cátedra. Durante estas dos décadas hay mucha gente que se ha ido sumando porque hay ingenieros que defienden la tecnología pero también creen que debe ser humana. A veces es difícil que este mensaje llegue en la UPC y fuera de ella por eso trabajamos con ejemplos reales.

Hace veinte años, la sostenibilidad parecía un concepto "rara avis". Ahora, prácticamente lo tiene incorporado todo el mundo, desde los gobiernos hasta las empresas
Ha habido un cambio pero se necesitan muchos más. La cátedra es necesaria como lo son tantos grupos que trabajan en la misma dirección. La idea es cómo aglutinar todo lo que se hace. El cambio más importante es trabajar a escala local para demostrar que el cambio es posible y en proyectos reales. En los primeros años se trabajó mucho en analizar la sostenibilidad pero en los últimos buscamos proyectos sobre el terreno para demostrar que el cambio es para mejorar.

¿Trabajan en Catalunya, España?
Sí. Hemos ganado dos proyectos europeos para desarrollar aquí. Uno de ellos es el proyecto Ecorkwaste, que tiene como objetivo reutilizar el corcho que genera la industria catalana y que va a parar en muchos casos a los vertederos sin ningún valor añadido. Tenemos un doble propósito. Por un lado, la construcción de un humedal híbrido artificial que se instalará en la planta de Cordorniu de Sant Sadurní d’ Anoia, donde harán servir los residuos del corcho como material granulado absorbente para el tratamiento de aguas residuales del sector vínicola. De otro, se prevé la construcción de un centro piloto de gasificación en Manresa para evaluar el potencial de los tapones de corcho usados como substratos para la producción de energía. El resultado de los ensayos permitirá elaborar un plan integral de gestión de residuos para la industria del corcho.

¿Y el segundo proyecto?
El segundo es un proyecto, llamado "Reagritech", es para el sector de la agricultura en Lleida. Uno de los problemas gravísimos que tiene este territorio es el problema de los nitratos. Los agricultores hacen servir nitratos para abonar sus campos y resulta que el cincuenta por ciento del abono que se hace servir va a parar al subsuelo y contamina las aguas subterráneas. Lo que haremos es idear un sistema para captar agua de una zona próxima al río, donde sabemos que hay la zona máxima de contaminación y con unos pozos muy ligeros, captar el agua de nuevo, la depuramos y la devolvemos al agricultor. El modelo ideado es el de una depuradora construida en la UPC tipo portátil que se controla remotamente por ordenador. Lo que queremos conseguir, además, de reciclar el agua es que el agricultor ahorre agua en su actividad agrícola. Tanto este proyecto de Lleida como el del corcho demuestran que es posible cambiar para mejorar.

Ha citado ejemplos en Lationamérica y ahora en Catalunya. ¿Hay problemas coincidentes?
Si, hay problemas que son similares y algunos idénticos porque el mundo está muy globalizado. Los problemas sobre agua, energía, de residuos, de reciclaje existen en todo el mundo.

¿Tienen proyectos para realizar en ciudades europeas?
Colaboramos en proyectos europeos pero básicamente en estudios e investigación y con Inglaterra, Francia, Dinamarca… Sucede que a nivel de proyectos de transformación hay que decir que Europa va más avanzada que nosotros y que América Latina y, por tanto, los científicos europeos ya hace tiempo que aplican tecnologías para mejorar. Nuestro ámbito de actuación está en Catalunya, España, y América Latina.

¿Por qué este vínculo tan estrecho con América Latina?
Porque cuando iniciamos el máster en Sostenibilidad y el doctorado en Sosteniblidad de la UPC ya empezaron a venir muchos alumnos de América Latina y esto dio pie a establecer relaciones con las ciudades de allí y de hecho tenemos sedes de la cátedra en países latinonamericanos. Tenemos delegaciones en Colombia (Bogotá y Medellín) , Brasil (Salvador de Bahía) pero también actividad permanente en México, Perú y Argentina.

¿Y en Terrassa? ¿Tienen repercusión?
Aquí tenemos una línea de cooperación histórica. Durante los últimos cinco años hemos realizado el programa "Recicla Ciutat" con el Ayuntamiento y el Museu de la Ciència i la Tècnica (mNACTEC). También hay colaboración con la Fundació Mina en publicaciones pero si la pregunta es sobre algún proyecto concreto, la respuesta es no.

Desde su punto de vista, ¿Terrassa es una ciudad sostenible?
Como todas las ciudades de hoy día hay que mejorar mucho. Con la crisis, hay una serie de temas que deben ganar en calidad. Somos un país muy dependiente de una energía (el petróleo) que no tenemos y en este momento todo lo que hacía referencia a las energías renovables, con el gobierno del PP, se quedó en aguas de borraja. Hay muchas cosas que hay que cambiar. Terrassa tiene trabajo por hacer pero esto está sujeto a la voluntad de los gobiernos locales. Cuando se trabaja a escala pequeña, como sería Terrassa, es mucho mejor. Los países del norte de Europa, por ejemplo, han optado por descentralizar la depuración de las aguas. Allí implantan depuradoras para cuatro, cinco mil habitantes pero, claro, tampoco el modelo de allí no sería exportable cien por aquí porque el territorio y el clima son muy diferentes.

¿Cuál es la ciudad ideal?
En la sostenibilidad pesa la gestión. Si cada vez usamos más el transporte público y la bicicleta reducimos la contaminación. Parecía que los nuevos coches eran más ecológicos pero el tiempo ha sacado a la luz que hacíamos pequeñas trampas como las descubiertas en la fabricación de coches alemanes.

¿Qué opina cuando una ciudad reduce la circulación de vehículos y pide que matriculas impares circulen unos días y las pares otros.
Muchas veces estas medidas son parches. En Colombia hace mucho tiempo que lo hacen y lo que pasa es que incentiva a la gente a comprar otro coche para tener matrícula impar y par, y no verse afectado. Entonces la mayoría tiene dos vehículos. Allí hay una clase media potente y los coches son relativamente asequibles.

Hecha la ley, hecha la trampa
En este caso, en el de Colombia, es así pero el gobierno quiere acabar con ello. Por lo que respecta a Europa también se avecinan importantes cambios en la legislación con respecto a los vertederos.

¿Cuáles son?
Hay previsto que Europa saque una directiva importantísima en que prohibirán los vertederos en quince años por lo que todas las empresas deberán adaptarse. El cambio climático es otro ejemplo de que una buena parte es debido al impacto humano. Ahora hay mucha sequedad o mucha agua. ¿Porqué no se aprovecha el agua de la lluvia? ¿Porqué no se adaptan los cultivos a las nuevas condiciones? Son pequeñas cosas que hay que ir sumando y en nuestras manos está buscar soluciones y aplicarlas.

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