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Terrassa

Corruptos, hadas, Trumps, fantasías y críticas sociales bailan en las calles

Este año el carnaval de Terrassa no tuvo Rey Carnestoltes, pero la Chuchamblea Copular, que lo substituía, despertó tanto entusiasmo o más que cualquier monarca de tres al cuarto. El Porronet, entidad encargada de la comparsa oficial, puso a cuatro chicas, Les Cutons Berbeneros, y una "casa conyolitorial" de chuches, en la carroza, seguida por otros 157 "chuches" a pie, y dio puntualmente, a las 5.45 de la tarde del sábado, en la estación del Nord, la salida de la rúa. A la comparsa oficial la precedían ocho musas bailando, un tractor con cuatro columnas y cuatro disfrazados de romanos, y, a pie, más romanos, en total, 85. Era "Populum Egarensis", el montaje de La Llanterna en su cuarenta aniversario, por el cual el Porronet le había cedido el primer lugar de la rúa.

La "casa conyolitorial" de la Chuchamblea llegó a las siete y cuarto a la casa consitorial de Terrassa, donde Cesc Castellet acababa de leer el pregón. La comparsa bailó el "Tutti frutti" de Little Richard, y las Cutons subieron al balcón del Ayuntamiento. Tres de ellas enseñaron sus pompis al numeroso público (aplausos); el alcalde Jordi Ballart les dio la llave de la ciudad; la gente gritó "¡Porronet! ¡Porronet!"; una "cuton" gritó a pleno pulmón "no hi ha micro"; se lo dieron, y comenzó a leer un discurso de fuerte reivindicación feminista.

"!Basta de cosificación!"
"Os queremos reclamar y exigir respeto para todas, respeto para nuestra manera de ser, de hacer, de vestir. Queremos decir, gritar bien fuerte desde este balcón y que se nos escuche en todas partes: ¡Basta cosificación de las mujeres!". Y siguió: "Estamos cansadas de la presión a la que nos vemos sometidas desde el minuto cero, por el único hecho de ser niñas, de ser mujeres; cansadas de los estereotipos de género, cansadas de que nuestro cuerpo no encaje con las tallas y patrones que hacen diseñadores y empresarios. Queremos poder vestirnos como queramos, sin ser juzgadas, sin ser criticadas ni asediadas".

Para acabar, se dirigió a las autoridades exhortándolas a "poner medidas, y exigimos sanciones, castigos, ante cualquier actitud, comportamiento y acción que nos veje y humille como mujeres. Hagámoslo, actuemos de verdad contra las agresiones Todas somos mujeres, todas somos bonitas. Viva las niñas y las mujeres". El discurso fue coronado con un gran aplauso, y la "cuton" remató con un "gracias,. Feliz cuarenta aniversario del Carnestoltes, buena noche, y a pasarlo bien".

Homenaje a "Suri" y Ferran
Finalizado el acto de apertura, las comparsas, en ru recorrido, fueron pasando por el Raval, para someterse a la mirada escrutadora del jurado, allí instalado. Habría luego en el Raval dos momentos de gran emotividad, suscitados por el cuarenta aniversario. De la comparsa veneciana del Social, formaba parte Floreal Soriguera, "el Suri", y al llegar el presentador expresó palabras de homenaje a este artista, "que fue el primero en montar una comparsa en Terrassa cuando el Carnestoltes aún estaba prohibido". Unos minutos después, Soriguera estaba en el balcón, y recibía los aplausos de los presentes. También en el balcón se personó Domènec Ferran, director del Museu de Terrassa, otro gran activista de primera hora de nuestro carnaval.

Y en la rúa, como siempre, montajes de gran vistosidad y grandes ganas de pasarlo bien y vivir al máximo el inefable espíritu carnavalesco. Variedad inmensa, aunque también algunas coincidencias. La reivindicación, la crítica social y política, las referencias a la actualidad, estuvieron presentes en muchos montajes. La Baixada, que ganaría el primer premio, puso en la carroza una gran araña, capullos con las caras de políticos, un émulo de Trump y una bailarina vestida de cuero, y a pie muchas arañas. La Romeria dels Sants Ovaris montó una "rave"ambulante que era una valiente crítica a la industria farmacéutica. "!Del total de consumidores de psicofármacos, el 65% son mujeres. #farmafia", rezaba el cartel de la carroza, que acogía un dj, un doctor con una pastilla gigante, y una gran lengua. Seguían los bailongos de la rave, repartiendo el pasquín "Abuela techno ska", la historia de Puri, a la que "el doctor no la escucha y solo le da más. Las pastis no arreglan na´". Su paso suscitaba comentarios sobre el tema.

Trump también estuvo presente en la comparsa de Amics Mompalet, al mando de un tanque y soldados de verde oscuro. Con "Mes de Maria", Rives Tiple reprodujo el ambiente de las academias de la postguerra, retrato de Franco incluido. Un gran dragón hecho con residuos, y chicas con botellas en la cabeza, eran la promedioambiental Fundición Bonairetown clamando que "Aquí no recicla ni el papá"

Drunites sorprendió con su recreación del grupo de rock Kiss, efigie de Gene Summers incluida. Amunt i Crits montó un circo de payasos. El Social, una gran góndola y ambiente veneciano. Los pingüinos de Prodis reivindicaban el calor humano. El Drac de Terrassa se hizo mexicano, els Planassencs, cubanos. Arte &Dance trajo la selva africana y Els Boixos de Sant Llorenç un bosque con hadas y cornudos. La comparsa más erótica tal vez fue la de Groc Cridaner, con esa casita de Hansel y Gretel que era otra cosa. Y también hubo ballet de cisnes (Conchita Íntim), cupcakes (Duty-Free), piratas, fondos marinos, pasteles, legos, motos, figuras de Gaudí. La comparsa de "follets folrats" de Castellers la presidía una gran amanita muscaria, y ante la vistosidad e imaginación del carnaval terrassense bien podíamos pensar, viéndolo, que estábamos bajo los efectos de sus efluvios.

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