El lunes hubo una supuesta agresión, un episodio de maltrato, en Sant Llorenç. Ayer, el presunto maltratador llegó a los aledaños del domicilio familiar, en el mismo barrio, y disparó contra la fachada con un arma de fogueo. A modo de respuesta, le llovieron tiros de verdad. El individuo huyó, pero fue detenido en Sant Boi de Llobregat. Luego los Mossos d'Esquadra arrestaron a otro sujeto, supuestamente autor de los disparos de fuego real. No hubo heridos en el tiroteo.
Los vecinos que no oyeron el estrépito de disparos, aquella sucesión de detonaciones sordas, sí oyeron después la sucesión de sirenas policiales y vieron la plaza de la Font Llicona llenarse de dotaciones de los Mossos d'Esquadra. El operativo fue "impresionante", contó una vecina aún sobresaltada, horas después del tiroteo que había sumido a su barrio en el estupor.
Pasaban unos minutos de las diez de la mañana, pero para explicar, aun de forma somera, lo ocurrido habría que remontarse, cuando menos, al lunes. A una supuesta agresión de un hombre a su pareja. La mujer sufrió lesiones apreciables en el rostro.
Él se marchó. Pero volvió. Y portaba un arma. Se presume que esperaba que lo esperasen, pues se había protegido tórax y espalda con un chaleco antibalas. A tenor de lo acontecido, no se equivocaba. Lo aguardaban, se deduce.
Llegó a la plaza de la Font Llicona, a unos pocos metros de la confluencia con la calle del Cavall Bernat. Allí se apostó, frente a un bloque de pisos donde, al parecer, estaba la mujer.
Es un edificio de planta baja y cuatro plantas superiores. Portaba un arma, pero era detonadora, de fogueo. Y apretó el gatillo.
Sonaron las detonaciones, y sonó la respuesta. Los disparos de réplica que alguien realizó desde una ventana, posiblemente desde un cuarto piso, no eran de fogueo. Uno, otro, otro. Saltaban esquirlas en la pared de enfrente, medianera, lateral de otro edificio. Por fortuna, no había allí ventanas. Varios proyectiles impactaron en la pared.
El atacante, el de la pistola detonadora, echó a correr mientras el pavor se esparcía por los alrededores. Corrió y todo apunta a que se metió en un coche. Se largó de la ciudad. Llegaron unidades y más unidades de los Mossos d'Esquadra. De seguridad ciudadana y también de investigación. Luego, agentes de la policía cientítica.
Segundo detenido
La información se extendió por cuerpos policiales y la Policía Local de Sant Boi localizó al sospechoso en esa localidad. Le intervino el arma. Mientras tanto, los mossos recogían casquillos en la plaza de la Font Llicona. Según las primeras indagaciones, en la respuesta de fuego real se usaron varias armas, se cree que tres. Había agujeros, no menos de una docena, en el muro. Y los investigadores trazaron círculos en, al menos, once lugares distintos del suelo de la plaza. Se baraja que en el tiroteo se hicieron unos veinticinco disparos.
Los mossos identificaron a varias personas para dar con el tirador de la ventana. Horas después detuvieron a un sospechoso. Y contaron la marihuana supuestamente hallada en el piso. Cientos de plantas.
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- Javier Llamas
- Redactor al Diari de Terrassa
Publicat el
20 de març de 2018 a
les 21:48
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