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Terrassa

Los agentes para la convivencia ya “patrullan” por tres distritos

Ya están en funcionamiento. El Ayuntamiento ha puesto en marcha el programa de agentes para la convivencia, el cuerpo de empleados municipales creado para detectar puntos de incivismo e informar a los ciudadanos sobre las ordenanzas. Los "agentes cívicos" son, de momento, seis, cuatro mujeres y dos hombres. Trabajan en tres distritos, el 2, el 3 y el 4, y visten uniforme específico para ser identificados: ropa azul marino y granate.

El programa se inició a finales de mayo, una vez acabado el proceso de selección de los aspirantes en convocatoria pública. El equipo depende de la concejalía de Seguridad, Vía Pública y Protección Civil, pero el Consistorio ha constituido una comisión técnica de seguimiento integrada por varios departamentos.

Se trata de un proyecto piloto a evaluar inspirado por un modelo implantado en la ciudad de Girona hace una década, pero la intención del actual gobierno pasaba por ampliar el número de miembros de la unidad a veintiuna personas a finales de este año. De ese modo se verían cubiertos los siete distritos de la ciudad.

El objetivo, según el Ayuntamiento, es "disponer de un equipo de personas que hagan tareas de información, sensibilización y promoción de actitudes cívicas" y fomenten así "la buena convivencia y el respeto, al tiempo que velan por el buen uso de los bienes públicos y privados". Los agentes informan a los ciudadanos sobre la normativa municipal vinculada a la convivencia (como las ordenanzas sobre residuos, ruidos o tenencia de animales) y trabajan de forma coordinada con la Policía Municipal y otros servicios "para contribuir a mejorar la atención ciudadana y la prestación del servicio policial", añade el Consistorio.

Forman e informan, atienden quejas y demandas, colaboran con la policía para resolver situaciones de incivismo o conflictivas, sensibilizan sobre limpieza y uso de contenedores, anotan daños materiales y derivan las incidencias a los servicios correspondientes y participan en la organización de campañas y actos. Informan sobre tráfico y movilidad e incluso acerca de la prevención de riesgos laborales o la protección de datos. Uno de los planes es usarlos para controlar las entradas y salidas de colegios.

La polémica
La implantación de este cuerpo de agentes cívicos levantó polémica meses atrás. ERC, que consideró su creación "un error irresponsable", afirmó que el gobierno municipal intentaba blanquear su inoperancia con ese equipo. El sindicato SPL-CME, de policías municipales, denunció que los nuevos agentes cívicos serían empleados municipales "disfrazados de algo parecido a un policía para engañar al ciudadano" y afirmó que se iba a poner la seguridad pública en manos de personal no cualificado.

El gobierno aseguró que el nuevo cuerpo no llegaba para sustituir a nadie, sino para mejorar la detección de actos incívicos y derivar quejas vecinales a los servicios competentes. No se convertirían en policías encubiertos, aunque el gobierno admitía que el déficit de guardias había influido en el proyecto. El Ayuntamiento tuvo que modificar las bases de la convocatoria: primero se decía que los agentes cívicos podrían emitir denuncias. Luego, que su atribución sería informar a la policía.

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