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Terrassa

Quejas en la calle del Franc Comtat por la entrada de agua de lluvia en casas

"Todo ha quedado muy bonito, pero entra agua en casas cuando llueve mucho". De este modo lacónico pero ilustrativo resume un vecino las quejas por el estado de un tramo de la calle del Franc Comtat, en La Maurina, renovado hace poco. El Ayuntamiento amplió la acera a la altura del cruce con la calle de Osca, pero el vecindario dista mucho de estar satisfecho: el peralte de la acera nueva hace que el agua no sea expulsada hacia la calzada, sino hacia las fachadas de los edificios. El alcalde (hasta hoy), Alfredo Vega, ha visitado la zona y el Ayuntamiento asegura que estudiará si debe realizar reformas.

En diciembre del 2018 acabaron las obras, ejecutadas en el marco del celebrado Pla de Barris de La Maurina. Afectaron a toda la calle del Franc Comtat, vía con altos y bajos, como otras tantas de un barrio que no en vano era conocido, y aún lo es en algunos ámbitos, como "el torrente de La Maurina". Se renovó el pavimento. También el mobiliario urbano y las aceras. Estas se ampliaron "para cumplir la normativa de accesibilidad actual y para incrementar el espacio destinado a los viandantes", recuerda el Ayuntamiento de Terrassa.

El ensanche de acera adoptó mayor tamaño en un tramo de unos cincuenta metros, a mano izquierda en sentido ascendente, frente a la calle de Osca. Allí, entre el número 251 y el 273, se amplió la acera hasta dos metros. Desaparecieron plazas de estacionamiento y se pusieron árboles.

Cuando llueve mucho, el agua entra en algunos bajos. Al Consistorio no le constan reclamaciones formales, pero sí quejas verbales, llamadas de disconformidad de vecinos. La parte del bordillo es más alta que el resto y el agua corre hacia las fachadas. El gobierno municipal afirma que la pendiente tiene dos partes diferenciadas: una de 1,80 metros de anchura, la más próxima a las viviendas, que expulsa el agua hacia la calzada para evitar precisamente que se dirija a las fachadas de las casas.

La segunda parte adopta la pendiente contraria, "por lo que la configuración de la acera acaba siendo en forma de ‘v’", señala el Consistorio egarense. Y añade que esa disposición, unida a la importante pendiente de la calle, motiva que el agua de lluvia en la calle y la procedente de los tejados, discurra por el punto más bajo de la "v" de manera "ágil y natural" en dirección a la plaza de La Maurina.

Descontentos
Pero los vecinos están descontentos con la solución técnica, y la administración local lo sabe. Responsables municipales se han reunido con habitantes de la zona para hablar de esas diferencias que los vecinos consideran deficiencias de una obra nueva.

El Ayuntamiento se ha comprometido a estudiar "el comportamiento y evacuación" del agua de la lluvia y adoptará medidas si es necesario.

La Maurina celebró en enero el final del Pla de Barris, que desde el 2008 (una década) había transformado el sector. La inversión total del plan fue de 16 millones de euros. Más de 9 millones se destinaron a actuaciones urbanísticas para la mejora de calles y plazas, como la calle del Frac Comtat, pero también las de Felip II, Núria, Dom Bosco, Pare Llaurador, Velázquez y Doctor Savà.

Las obras se desarrollaron también en la plaza de Antoni Guiu, en pasajes y el entorno de los pisos de la Vitasa. La plaza de La Maurina cambió de rostro y se construyó allí un equipamiento público. La satisfacción vecinal es evidente, palpable y seguramente comprensible, y la fiesta de enero fue un reflejo de ese contento. Pero un grupo de vecinos de la calle del Franc Comtat está quejoso: después de las obras que afectaron a su zona, les entra agua cuando llueve fuerte.

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