El niño que creció deprisa

Publicat el 03 de gener de 2018 a les 04:00
Cristian García ingresó en el primer equipo siendo casi un niño, cuando todavía se evaporaban los lamentos por el fracaso de Málaga y el club se encaminaba, todavía sin saberlo, a escribir una de las páginas más brillantes con el ascenso a Segunda División "A" logrado en Barakaldo. No tuvo mucho tiempo para ejercer de novato. La marcha del equipo en esa temporada 1999-2000 no fue buena y los jóvenes como él, Raúl Capó o Miguel Ángel Álvarez, tuvieron que acceder a galones que, posiblemente, no les correspondían todavía. En el mercado de invierno llegó Mario Gibanel, uno de los referentes de Cristian, junto al madrileño Pedro Riesco, que ya estaba en el equipo desde el verano. "Cristian se hizo hombre enseguida. Lo bueno que tenía es que aprendía rápido", explica Gibanel, uno de los grandes amigos que hizo en el club. "Lo conocimos con 17 o 18 años, y entre todos y, en especial con Pedro Riesco y conmigo, fue creciendo y aprendiendo, lo bueno y lo malo. Estamos muy orgullosos de su carrera".