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Opinió

Esa España que padece demencia senil colectiva

Se vuelven a reproducir los esquemas políticos de los años de la Segunda República, donde se identificaba a las políticas de izquierdas como antipatriotas, con mensaje del enemigo que venía camuflado de masón, judío y comunista, los tres enemigos de aquella España que intentaba salir de la miseria atroz en que la habían sumergido los latifundistas terratenientes y la burguesía del norte que no aceptaban ningún cambio que supusiera la mínima pérdida de sus privilegios. Aquella España en que se pasaba muchísima hambre, mientras los terratenientes preferían que las cosechas se pudrieran en los campos antes que respetar las propias leyes de la República.

En ese marco se reinició la reconquista contra el infiel, masón y comunista, dando un golpe de Estado militar que duró 43 años, contra el legítimo gobierno y parlamento republicano. No es casual que VOX continúe con ese fin reconquistador e hiciera el vídeo de Abascal junto a otros camaradas a caballo con el horizonte y la meseta frente a ellos. Viene a conquistar por tercera vez la España cristiana de las hordas primero musulmanas y ahora marxistas. Reproducción de la reconquista a los musulmanes del siglo XV.

Esa derecha, antes era la CEDA, la Falange, las JONS, los carlistas y ahora es el PP y Ciudadanos con su vanguardia ideológica de VOX. No debemos olvidar dónde nació VOX, en FAES de la mano de José María Aznar. Es la otra cara de una parte del PP.

Hace 80 años con su pasividad los gobiernos de Azaña, Niceto Alcalá Zamora, Santiago Casares Quiroga, Alejandro Lerroux, Diego Martínez Barrio y algunos más no quisieron darse cuenta del peligro que suponía la organización de los grupos fascistas en España como Falange, de José Antonio Primo de Rivera, y las JONS (Juntas de Ofensivas Nacional-sindicalista), de Ledesma Ramos y Onésimo Redondo, y el movimiento carlista tradicionalista.

Organizaciones que estuvieron apoyadas económicamente por parte de la burguesía española, la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini, y así comenzaron la campaña contra el infiel, el masón, el izquierdista, todos éstos eran los enemigos de esa España "una, grande y libre", que significaba la idealización de un sentido de la patria totalmente centralista y desligado de esa democracia liberal o socialdemócrata que significaban los ideales de cualquier democracia europea en los años 30. Por supuesto que en esta demonización figuraban en primer término las nacionalidades históricas de Galicia, Euskadi y Catalunya. Visión que continúa de la misma forma 80 años después.

Ahora reproducen prácticamente los mismos esquemas de antes, pero la situación europea ya no es la misma, el fascismo está marginado en los partidos democráticos por el cordón sanitario impuesto en los principales países de la Europa democrática.

En España, no es necesario aislarlos, ya están dentro, son como una epidemia ideológica que pervive porque hace 80 años sembraron el terror genocida (+ 100.000 españoles asesinados fuera de los campos de batalla) y sólo se alimentó el nacionalsocialismo (franquismo). Limpiaron las tierras de España de mentes pensantes y pactaron la muerte de la memoria y la acción de la justicia contra ellos.

Llevan 40 años esperando este momento de resucitar su cruzada. En dos meses se ha blanqueado a VOX, partido fascista/franquista, con las voluntades de pacto de PP y Ciudadanos para con ellos, mientras hablan de cordón sanitario hacia PSOE.

Esto pasa así porque nuestra transición fue una vergonzosa chapuza, donde los franquistas salieron indemnes de sus brutales crímenes, con el silencio de los partidos democráticos del momento. Y ahora estos franquistas repartidos entre PP, Ciudadanos, y alguno más por ahí escondido, insultan a los descendientes de esos más de cien mil asesinados, desde 1936, intentando cargarse la ley de la memoria histórica, y lo van a conseguir porque la mayoría de ciudadanos de esta impresentable España actual no saben siquiera quién fue el asesino llamado Francisco Franco, y aún menos saben lo que hizo.

Esta amnesia colectiva latente por el miedo de los supervivientes durante los 40 años de dictadura la institucionalizaron en la transición UCD, Alianza Popular, PSOE y otros grupos regionalistas. Por eso este grupúsculo fascista le ha robado a la democracia española 2,6 millones de votos el 28 de abril, y 1,3 millones de votos el 26 de mayo.

Cada día nuestra democracia es menos democracia y más autocracia. Cada vez que aparece en la esfera pública alguna declaración vejatoria, cargada de intolerancia, de racismo o de homofobia, somos menos democráticos porque esos fascistas están ahí porque los han votado ciudadanos españoles con derecho a voto. VOX acaba de comenzar, ya veremos hasta dónde llega esta sinrazón refrendada por la ciudadanía.

Mientras esto pasa, las fuerzas democráticas y los ciudadanos de buena madre deberíamos organizarnos en frentes antifascistas para recuperar la memoria histórica de una forma permanente y llevarla a los centros educativos y a los barrios, recuperar testimonios directos, que cada vez son menos. Al final no quedará nadie para explicarles a nuestros nietos lo que pasó, porque nosotros hemos sido cómplices con nuestro silencio de esta triste existencia.

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