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Terrassa

Una serpiente pitón viva en una calle de Cementiri Vell

Creyendo a pie juntillas la leyenda neoyorquina, la serpiente pitón hallada el jueves por la noche en Cementiri Vell había salido de las alcantarillas, donde vivía rodeada de otros seres de subsuelo. Pero no; seguramente cayó de un balcón cercano y apareció allí, en plena calle, con el consiguiente sobresalto de propios y extraños. La Policía Municipal la recogió y ayer la transportó a un centro de acogida.

Eran las 9.30 de la noche cuando un testigo telefoneó a la Jefatura y dio cuenta del hallazgo: había una serpiente en la confluencia de la calle de Marinel·lo Bosch y la de Ramón y Cajal. No era una culebrilla muerta. Se trataba de una serpiente “grande, y viva”, según el testimonio. Quizás rozaba los dos metros.

Una dotación policial se presentó en el sitio y comprobó lo explicado por el comunicante. Las sierpes ya suscitan canguelo de por sí, y más en la vía pública de una urbe, y aquella sierpe era de envergadura, aunque parecía corta de edad. Con unas cuantas precauciones y un palo, los agentes la recogieron, la introdujeron en una caja y la llevaron a la comandancia.

Pasó las horas ovillada, aturdida quizás por el golpe de la caída sufrida. A media mañana de ayer el animal fue trasladado por la Policía Municipal a Masquefa, donde está ubicado el centro de recuperación de anfibios y reptiles de Catalunya. Por la tarde nadie había reclamado la serpiente.

No se sabía de qué balcón se había precipitado. Si el dueño da señales de vida y certifica su propiedad, podrá llevar a cabo los trámites para que se la retornen.

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