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Terrassa

La participación ciudadana, a debate

El panorama de la participación ciudadana en Terrassa hace años que está en un proceso de cambio convulso y que parece no terminar. Han sido muchas las propuestas que han tenido lugar en este ámbito, aunque ninguna ha terminado de cuajar, especialmente porque los espacios de participación ciudadana no se ven como verdaderos lugares de debate y compromiso.
Inmersa en la voluntad de cambio, la Comisión Política de Participación Ciudadana del anterior mandato trabajó en un plan estratégico con todos los partidos del Ayuntamiento de Terrassa mientras en paralelo revisaba el plan vigente, que fecha de 1989. Una vez establecido el plan se abrió un proceso de participación ciudadana (de marzo a julio de 2014) en el que se recibieron 216 propuestas por parte de los ciudadanos. No obstante, y según afirma Meritxell Lluís, la actual concejal de Calidad Democrática (la concejalía que anteriormente se conocía precisamente como Participación Ciudadana), “se llegó al final del mandato sin que los partidos que formaban la comisión lograran un consenso”. Y sin un documento consensuado no se pudo realizar el retorno ciudadano adecuado ni llevar ninguna propuesta al pleno -que debía ser quien debía aprobar el nuevo reglamento-. Eso dejó todo el proceso en aguas de borraja y el que debía ser el nuevo reglamento de participación ciudadana quedó en el congelador.

Oportunidad de cambio
Ahora con el nuevo mandato se ha abierto una nueva etapa, aunque parece que no se empieza con muy buen pie. Varias han sido las entidades y partidos políticos que se han mostrado contrarios al actual modelo participativo y a cómo se han planteado las acciones a llevar a cabo. Isaac Albert, de ERC, manifiesta que un reglamento sirve para “marcar las pautas” pero que la participación ciudadana debe ser “una actitud que debe tener el gobierno”. Una actitud que no han visto desde la Associació de Veïns del barri del Segle XX, que afirman que el proceso que se realizó en 2014 fue “una total pérdida de tiempo” porque no se les ha hecho caso. Algo que subscriben desde Terrassa en Comú (TeC), que afirman que “se ha creado un importante malestar en las entidades porque, a parte del incumplimiento de la aprobación del nuevo reglamento, nadie les ha hecho ninguna devolutiva, ni les ha dado ningún esbozo con las enmiendas que se han incorporado y las que no, ni les ha explicado qué proceso se ha seguido”, una opinión compartida por ERC. Por su parte, desde la CUP piden a la concejal Meritxell Lluís que deje “en stand by su hoja de ruta hasta que aclare con las asociaciones de vecinos los motivos del conflicto” y Javier González (C’s), pide un nuevo marco de trabajo que rompa las dinámicas establecidas hasta ahora y que permita a las asociaciones “incidir en los temas de la ciudad”.

Máximo consenso
Por su parte, Lluís declara que su objetivo es cerrar el proceso de revisión con el máximo consenso posible y se muestra convencida de que finalmente todos los partidos se pondrán de acuerdo, pues afirma que éste es un objetivo compartido. No obstante deja la puerta abierta a como abordar el proceso. “Puede que tengamos que hacer un nuevo reglamento o puede que cambiando algunas partes del documento se puedan resolver los conflictos y no haga falta esperar a modificar todo un reglamento. Es decir, la participación ciudadana contempla muchos ámbitos y se puede ir avanzando sin necesidad de cambiar la totalidad”. En este sentido la concejal se pregunta si es imprescindible un nuevo reglamento, pues “hay ciudades que no tienen. Hasta ahora ha sido un bloque intocable pero a lo mejor ahora se podría ir abordando por temas”, apunta la concejal.

Esta manera de plantear el trabajo no termina de convencer, pues desde TeC afirman que la edil demostró en el último pleno que “no sabe cual será el modelo de participación de nuestra ciudad, ni cual será el proceso para el documento final o si se aprobará”.

Para la formación, el papel de los ayuntamientos “tiene más que ver con generar las condiciones para que emerjan determinados actores y dinámicas que hagan posible la coproducción de políticas publicas”. Para ello propone abrir espacios de participación vinculantes y transparentes, tanto en el Plan de Mandato como en los presupuestos. Por su parte, CUP orientará sus acciones a generar espacios de facil acceso donde la información municipal sea asequible y con el objetivo que las personas puedan formar parte de las decisiones en las que estén involucradas.

En todo caso el próximo 18 de noviembre Meritxell Lluís ha convocado una reunión con los siete partidos que forman parte del consistorio para empezar a abordar la cuestión del Nuevo Reglamento de Participación Ciudadana.

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