El Mercat de la Independència quiere abrir su fachada a la calle

Publicat el 06 de juny de 2016 a les 21:09
Los comerciantes del Mercat de la Independència creen que ha llegado el momento de afrontar en serio la modernización del equipamiento y están convencidos de que el proyecto pasa, entre otras cosas, por que el recinto comercial abra toda su fachada a la calle, los transeúntes puedan observar el interior del mercado y algunas paradas tengan cara a la vía pública.
El proyecto forma parte de las propuestas de futuro que evalúa la comisión mixta integrada por comerciantes, Ayuntamiento, Diputació de Barcelona, Comerç Terrassa Centre y Escodi. El objetivo de la misma es definir qué cambios debe afrontar el Mercat en los próximos años y elaborar un plan estratégico que relance el mercado como un centro comercial de referencia.

El Ayuntamiento de Terrassa estudia desde hace años la apertura de la fachada del Mercat en la Rambla d'Egara como un elemento más de dinamización de la vía peatonal, tal como ha ocurrido con las fachadas del Centre Cultural y del mNACTEC. Los vendedores del mercado comparten el proyecto, pero creen que, en el momento de remodelar el tramo de la Rambla, el proyecto debe extenderse al resto del edificio y afrontar el cambio de manera integral.
"Creemos que si se puede abrir la Rambla, debemos hacer lo mismo con la fachada del Raval de Montserrat -explica Yolanda Alfaro, presidenta de la Associació de Concessionaris del Mercat de la Independència-. El proyecto permitiría eliminar zonas muertas, que algunas paradas tuvieran fachada a la calle y que se instalaran, por ejemplo, terrazas de degustación. En definitiva convertir el Mercat en un espacio abierto y mucho más atractivo".

Los comerciantes creen que la operación de la Rambla debería seguir el mismo patrón. "Debe abrirse, pero como parte del mercado. Es decir, ocupando el máximo de los 1500 metros del sótano, donde caben 13 paradas, y convirtiendo ese nuevo espacio en una ruta directa de acceso al mercado".
La remodelación obligaría a realojar la carga y descarga, y a reubicar las cámaras, algo que los comerciantes no ven como un problema. "No lo es -explican- si nos decidimos de una vez a afrontar la reforma integral del Mercat de la Independència. Otros mercados ya van por la segunda remodelación, y aquí aún tenemos la estructura de siempre, la estética de las paradas es la de toda la vida y las paredes están en un estado lamentable".

Parálisis
Después de varias reuniones de la comisión sobre el futuro del mercado, los vendedores dicen estar "agotados porque no avanzamos, todo es de una lentitud exasperante. Las alternativas están sobre la mesa y ahora toca analizar su viabilidad, pero no hay manera de que fluyan los números y la información".
La primera incógnita para la reforma es de orden arquitectónico. El Mercat de la Independència es un edificio catalogado, de manera que es vital conocer el nivel de intervención permitido en la fachada. La segunda es económica. Los comerciantes recuerdan que la viabilidad de la intervención vendrá marcada por el coste de la misma y sobre todo por el cómo y el quién la financia.

Molesta por la lentitud del proceso, la presidenta de la Associació de Concessionaris del Mercat de la Independència se "plantó" en la última reunión de la comisión del mercado. "Es que no hay manera que la concejalía de Comercio resuelva incógnitas. Nosotros somos empresarios y lo único que pedimos es información, que pongan los números sobre la mesa y agilidad. Llevamos muchos años dándole vueltas a lo mismo y no hay manera de que avancemos", se lamenta Yolanda Alfaro.
La presidenta admite no tener una idea clara de cuántos comerciantes estarían dispuestos a afrontar una reforma integral. "Es imposible -dice-, porque no sabemos de cuánto dinero estamos hablando".

De entrada, los concesionarios creen que a ellos les correspondería modernizar sus paradas y a la administración, como propietaria del edificio, afrontar las obras. "Sabemos que es una reforma de envergadura y que éste es un momento delicado -dicen-, pero hay subvenciones al comercio de la Diputació y a nivel europeo que corresponde al Ayuntamiento solicitar".

Estabilidad
En este momento en el Mercat de la Independència opera el mismo numero de 80 paradas que hace una década, aunque la oferta ha experimentado una importante renovación y, desde 2009, además de alimentación, el recinto alberga servicio de peluquería, reparación textil, afilador, menaje del hogar y jardinería, así como alimentación y complementos para las mascotas.

Los vendedores aseguran que el Mercat conserva una demanda estable que pasa por las compras a primera hora del perfil más joven de sus clientes, así como los empleados antes de entrar al trabajo. Durante el día, el comprador medio es una mujer de 57 años y los fines de semana, el perfil se diversifica y el mercado se convierte en un hervidero de jóvenes, mayores, familias, clientes del centro y procedentes de los barrios.
"Necesitábamos renovar el perfil y lo estamos consiguiendo a través de iniciativas como el servicio de entrega a domicilio, que ya factura más de 100 mil euros al año", y la compra exprés, que permite llenar la cesta a primera hora de la mañana y recogerla cuando acaba la jornada, o bien pactar la entrega a domicilio, a cualquier hora. Eso implica que lo que no ofrecemos en horario, lo ofrecemos en servicio".
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