Serrallonga dispara con pistola en el Raval de los primeros 1930

Terrassa

Publicat el 07 de juliol de 2016 a les 21:34
"Yo nací en el 29, y aún los recuerdo. Me he fijado por si reconocía alguien. Había un matrimonio, muy bajitos los dos, y no los he visto", dijo un asistente tras la proyección de "La comparsa d'en Serrallonga", film rodado por Agustí Fabra en Terrassa en una Festa Major, entre 1933 y 1935, y entonces los presentes, el miércoles por la tarde, en el aula magna del Centre Cultural, nos acabamos de dar cuenta de que estábamos en un acto excepcional. Tras una Festa Major fantástica, y de gran fervor por la cultura popular, no podía haber mejor broche de oro que esta sesión de películas testimonio de su pasado, rodadas por Agustí Fabra y comentadas por Manel Fabra, su sobrino y conservador y Jan Grau, gigantesco experto y erudito tanto de la Festa Major de Terrassa como de la cultura popular catalana. Y también por los asistentes, con aportaciones tanto más valiosas por inesperadas.

A Agustí Fabra i Bofill (Terrassa, 1903-1972), su padre le regaló en 1927 una cámara y un proyector, con los que "se convierte en un pionero del cine amateur terrassense y uno de los documentalistas más significativos de Catalunya". Era también un apasionado del folclore y el excursionismo, y su obra (veinticinco películas, de una duración total de doce horas) la forman documentales de estos ámbitos.

"Durante mucho tiempo fui detrás de estas películas, y no había manera de verlas", recordó Jan Grau (tras la Guerra Civil, su proyección estaba prohibida, y que nos hayan llegado tiene algo de milagroso) antes de la proyección de la primera, "Festa dels Tres Tombs". La de 1933, en Terrassa, "aún llena de carros y caballerías", con banda militar, lazos en las colas de los caballos. Comienza con la bendición en la basílica del Sant Esperit,y acaba en una calle "que parece la Major de Sant Pere". A Grau le intriga que aparezcan dos banderas. "Quizá venían los de Sabadell, o los de Terrassa estaban divididos, y también podrían ser filmaciones de dos Tres Tombs distintos, el de Terrassa y el de Sant Pere, y Fabra los enganchó. No podemos saberlo".

"El ball de gitanes del Vallès" y "El ball de bastons" son ambas de 1933, y rodadas en Can Carbonell, entre el Pla del Bonaire y Can Bongunyà. Es en el término de Terrassa, pero los grupos son de Sant Cugat. "Barretina, nosotros no hemos llevado nunca, ni los bailes son los nuestros", corroboró una "bastonera" del público. "En las 'gitanes' podría haber terrassenses, se hacían intercambios", apuntó Grau. Son actuaciones de un encuentro que montó Josep Maria Batista i Roca.

Bandoleros y reliquias
Pero el film más impactante fue "La comparsa d'en Serrallonga". El bandolero jefe, con largos tirabuzones, parece un Tarzán del cine mudo o un hippie "avant la lettre". Hay encuadres muy afortunados y sorprendentes para la época. La cuadrilla, bien caracterizada, actúa en el Raval, ante mucho público, con gente mirándolos desde el balcón de su casa, y ante el Ayuntamiento y el Mercat de la Independència. Serrallonga lleva una chuleta con el texto y dispara con pistola. El film respira el aire del buen cine mudo.

¿De qué Festa Major es este Serrallonga? "Entre 1933 y 1935. El 1934 no sabemos seguro si lo hicieron, porque no hay programa." Entonces supimos que en la década de 1920 y 1930 "hay años sin programa. El Ayuntamiento hace una hoja y los comercios editan sus propios programas, y pueden haber tres distintos, que no coinciden". Y se supone que son los del Ball de Serrallonga de Terrassa porque existe una carta de Sabadell que los quieren traer, y Paulina Pi de la Serra, un escrito sobre la Festa Major, dice que conocía a unos cuantos.

Tras estos cuatro films, de la serie "Folklore", se proyectó "La Processó de les relíquies", en color, rodado en la Festa Major de 1958". Son diez minutos que comienzan y acaban con las campanas del Sant Esperit, y muestran esta procesión en la que participaban los Gegants Nous i Vells, un Drac de incierto origen estrenado en 1945, Aparecen la librería Verdaguer, el bar Mesón de los Arcos de la Plaça Vella, la fábrica Freixa de la calle de la Unió, la Placeta de la Font Trobada, las autoridades y la traca final. Algunos asistentes reconocían a gente y decían en voz alta su nombre. "El congreso Vaticano II ordenó que, de procesiones de reliquias, nada, y a partir de 1962-63 fueron desapareciendo", recordó Grau.

Al final, y ante el éxito, hubo el mejor bis posible: una segunda proyección de todos los films.
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