La bonanza ha vuelto al sector inmobiliario. Las compraventas, que empezaron a recuperarse lentamente en 2014, se acentuaron durante 2015 y han eclosionado en lo que llevamos de año. A lo largo del segundo trimestre de 2016 se registraron en Terrassa 753 operaciones, lo que significa un 72% más que durante el mismo periodo de 2015, cuando hubo 438 transacciones.
El sector ha recibido la mejor de las noticias en un mercado tan saturado de viviendas desocupadas como el de Terrassa, donde se estima que hay 14 mil pisos vacíos, aunque no todos ellos en venta. Los últimos datos disponibles del Ministerio de Fomento, que hacen referencia al primer y segundo trimestre del año, revelan que las operaciones se han disparado. Entre enero y junio se vendieron 1.269 pisos, casi tres cuartas partes de los vendidos a lo largo de todo 2015, que fueron 1.860 inmuebles.
El primer trimestre del año fue bueno. Hubo 516 operaciones, frente a las 425 que se registraron doce meses atrás. Pero el segundo periodo de este 2016 ha supuesto un verdadero renacer del mercado inmobiliario. Entre abril y junio hubo 753 transacciones, 315 más que en el mismo periodo de 2015. Es el mejor segundo trimestre en la ciudad desde el año 2007, precisamente el año en que estalló la burbuja inmobiliaria. Entonces hubo 1.016 operaciones.
En recesión durante siete años
Precisamente hay que remontarse a finales de 2007 para encontrar cifras parecidas a las registradas ahora. En el tercer y el cuarto trimestre de ese año, cuando Terrassa ya empezó a notar los efectos del desastre que se avecinaba, las operaciones rondaron las 700. A partir de entonces, la debacle fue cada vez mayor hasta 2010, cuando hubo algunos meses en que parecía que se reactivaban las ventas. Sin embargo, este repunte fue momentáneo y la adquisición de viviendas brillaba por su ausencia en un escenario donde, precisamente, lo que sobresalía eran los desahucios.
Este era el escenario que dominó la ciudad hasta 2014: miles de familias perdían sus viviendas, que quedaban en manos de los bancos, las que querían cambiarse de piso o independizarse tenían escasas posibilidades de adquirir uno y optaban, en la mayoría de los casos, por alquilar. Sin embargo hace dos años, el sector del ladrillo cerró el año en positivo. Entonces se vendieron un 12% más de pisos que en 2013, si bien el volumen total de ventas (1.471 pisos) ni siquiera superaba a lo que llegó a venderse en un solo trimestre en la primera mitad de la década del 2000. La racha (o nuevo ciclo, el tiempo dirá) continuó: ese incremento se duplicó y 2015 se saldó con un aumento en las ventas del 26%.
En la actualidad, el dinamismo sigue creciendo. Durante el primer semestre del año se han registrado 1.269 operaciones, lo que significa un 47% más que el mismo periodo de 2015 y supone haber alcanzado casi el 70% de todas las ventas registradas el año pasado. Pero el mejor momento hasta la fecha corresponde al segundo trimestre, con un alza en las transacciones del 72%.
Esta efervescencia se está viviendo solamente en los pisos del mercado libre. De las 753 operaciones registradas entre abril y junio, el 99% (744 ventas) se formalizaron en pisos de renta libre. El interés por la vivienda protegida sigue siendo más que residual. Sólo hubo nueve ventas de pisos sociales.
La segunda mano
Dentro del mercado no regulado, los pisos de segunda mano acaparan las ventas. Se han registrado 694 operaciones en los pisos usados, el 92% del total. En cambio, la vivienda nueva, en manos de bancos y grandes tenedores, principalmente, apenas supone un 8% de las ventas. Se da la circunstancia de que estas viviendas están en muchos casos ocupadas por familias que previamente han sido expulsadas de sus propiedades por no pagar la hipoteca o han sido desahuciadas de pisos de alquiler.
El vicepresidente del Gremi de la Construcció del Vallès y agente de la propiedad inmobiliaria, Emilià Làzaro, corrobora que el gran volumen de ventas que se están dando se centra en los pisos usados, pero es que "no hay mercado de obra nueva" y los productos interesantes están en las viviendas de segunda mano. "Hace ocho o nuevos años que no se construye prácticamente nada", afirma Làzaro.
El precio es uno de los principales reclamos del mercado inmobiliario local. El municipio parte de precios muy bajos, comparativamente con el entorno más cercano y el conjunto de Catalunya, lo que convierte Terrassa, con un precio medio de 1.142 euros/m² en una de las localidades más baratas para adquirir un piso.
ARA A PORTADA
Publicat el
11 de novembre de 2016 a
les 21:13
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