"Esto es una vergüenza. El olor es insoportable. A veces los perros mean incluso dentro de los portales". Los vecinos de la calle de Joaquim de Paz, en el Centre, han pasado del estadio de molestia al de suprema indignación, pues su calle se ha convertido en un meadero, en el lugar al que llevan muchos dueños de canes a sus animales a miccionar. Llegan, dejan el "regalo" y se van. La vecindad ha expresado su queja con la colocación de carteles en fachadas de edificios.
"Esta calle no es un váter para perros", reza el inicio del cartel. "No hagáis ante la casa de los demás lo que no querríais que os hiciesen ante la vuestra", añade. Sucinto, sencillo, directo. Pero, si no quieres arroz, dos tazas, o tres. Mientras varios vecinos comentan el asunto, llegan tres personas con sus perros y uno de ellos, mientras su propietario gira la cabeza conversando con un amigo, orina justo debajo de uno de los letreros de queja.
"¿Lo has visto? Pues cada día igual", dice una vecina. Una vez se atrevió a llamar la atención al dueño de un can, pero recibió un insulto a modo de réplica, y su marido tuvo que salir en su defensa; por poco llegan a las manos. Esta familia ha llegado a utilizar líquidos repelentes para rociar su fachada, pero ni así puede evitar el bombardeo de orines caninos.
El tramo que ha resuelto pasar a la acción, al menos con los modestos carteles, es el comprendido entre la calle de García Humet y la del Passeig. Al caer la noche, sin que la luminosidad especial de ese tramo resulte un inconveniente, propietarios de perros propician que la calle de Joaquim de Paz se convierta en un urinario al aire libre.
Al caer la noche, sí, pero también durante el resto del día, sobre todo a primera hora de la mañana. "Llevamos años con este problema", recuerda otro vecino, el instigador de la campaña de carteles.
También excrementos
Mientras habla, una mujer joven aprovecha el paseo con el perro para dejar suelto al animal. Y claro, a veces con el orín llegan otros residuos sólidos. No faltan los excrementos en algunos puntos. "Si afeas a los responsables, te dicen que no llevan nada para recoger las cacas", denuncia un residente en la zona.
"Urge una solución", dicen los vecinos, para este inodoro en calle peatonal cuya urbanización, recuerdan, les costó un ojo de la cara. "Hemos tenido que pintar la fachada dos veces en pocos años", afirma una vecina. Residentes en otras zonas del Centre, como la calle Cremat o los aledaños de la estación del Nord, también se quejan de los orines. "Muchas noches, al llegar a casa, encuentro a perros meando en el portal", asegura un vecino del segundo enclave.
ARA A PORTADA
- Javier Llamas
- Redactor al Diari de Terrassa
Publicat el
11 de novembre de 2016 a
les 21:13
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