De joven admiraba a Fred Astaire y Antonio Gades y más tarde quedó fascinado por el bailarín clásico ruso Vladimir Vasiliev. El bailarín vasco Ygor Yebra, reconocido mundialmente, es la estrella invitada del ballet "Zorba, el griego", que representará el Ballet Nacional de Sofía el próximo fin de semana en el Centre Cultural Terrassa. Ygor debuta en este personaje que acariciaba desde que vio la obra en Bilbao.
¿Cuáles son los aspectos más singulares del ballet "Zorba, el griego", de Lorca Massine?
Este ballet fue estrenado por Lorca Massine en 1988 en la Arena de Verona por lo que tiene un largo y exitoso recorrido. Yo tuve la oportunidad de asistir como espectador a una de sus representaciones en el Teatro Arriaga de Bilbao. Recuerdo que estaba todo el aforo completo y me pusieron una silla en el pasillo. Me fascinó y desde aquel día supe que quería interpretar el personaje de Zorba. Durante muchos años he asumido el rol de John, el otro personaje masculino de la obra. Y a día de hoy me ha llegado la oportunidad de ser Zorba. Es un placer y un honor. Debuto con este personaje el próximo fin de semana. Primero en Bilbao, mi tierra, y después en Terrassa.
¿Es una historia de amor?
Es una historia de amistad y de amor. La historia se sitúa en Grecia y narra el encuentro de un joven americano, John, que es rechazado por sus vecinos y halla el apoyo de el joven griego Zorba. Simultáneamente hay amores que se pierden por el camino y que causan dolor. Al final, ambos se unen bailando el sirtaki esbozando una sonrisa tragicómica.
¿Cómo definiría la coreografía de Massine para este ballet?
No me atrevo a definir las coreografías. Es arriesgado. En esta obra hay pasos neoclásicos y danza griega. Lorca Massine vivió en Grecia y ha tenido mucho contacto con la danza típica de ese país. Y luego está la maravillosa música compuesta por Mikis Theodorakis de forma expresa para el ballet.
Se estrena en este personaje y lo interpretará como estrella invitada del Ballet Nacional de Sofía. ¿Qué tal su experiencia con esta compañía?
Muy bien. Es una compañía casi centenaria con el legado artístico del clásico que tienen los países de la Europa del Este. Tiene un sello consolidado y unos bailarines solistas muy buenos.
Usted entró a formar parte del Ballet de la Ópera de Burdeos en 2001 y se alzó allí como primera figura. ¿Sigue vinculado a esta formación?
No, ya no, lo dejé el verano pasado. Desde entonces soy un bailarín que va por libre. Trabajé a gusto con el Ballet de la Ópera de la Burdeos durante más de una década pero decidí que, después de interpretar un buen número de funciones en rol clásico, debía cerrar una etapa y abrir otra nueva. Quiero buscar otras propuestas que me motiven y que se adapten mejor a mi tono físico y muscular. A mí me gustan los retos y creo que puedo interpretar roles distintos porque soy un bailarín ecléctico, abierto.
Cuenta con una dilatada carrera en los escenarios. ¿Qué le gustaría bailar?
En este momento me gustaría trabajar con coreógrafos y directores nuevos. Y esto solo es posible si estás libre porque si estás comprometido con una compañía no puedes hacerlo. El año pasado me llamaron dos veces del Teatro Español de Madrid pero no pude aceptar porque seguía en Burdeos.
¿Clásico o contemporáneo?
A mi, de jovencito, me gustaban Fred Astaire y Antonio Gades. Y después ya me sentí atraído por el clásico y en concreto por el bailarín Vladimir Vasiliev. Y ha sido en el clásico donde he crecido profesionalmente, me hecho un nombre y me respetan. Me considero un bailarín con buena técnica pero deseo un cambio. No quiero caer en una pantonima de mi mismo, no quiero que me pase como a algunos actores de teatro que siempre acaban haciendo lo mismo y cuando quieren cambiar no pueden porque sin querer interpretan el mismo papel.
¿Desea volver a Bilbao?
Nunca me he ido de mi tierra, soy muy vasco. Aquí, en Bilbao, abrí una academia de danza hace diez años con el objetivo de formar a bailarines para que puedan labrarse un buen futuro profesional. Y debo decir que el proyecto formativo está superando esta crisis salvaje porque el centro sigue adelante, hay alumnos, y un fantástico equipo de profesores que sigue picando piedra. Yo tutelo este proyecto pero quiero seguir bailando para satisfacer ese "ego" que nos caracteriza a todos los que nos dedicamos a las artes escénicas.
¿Qué le ha dado la danza?
Nunca había imaginado que un día me dedicaría a esta profesión y que un día podría bailar "Ivan, el terrible", en el Palacio de Congresos del Kremlim ante seis mil personas. Era la primera vez que un bailarín no ruso asumía este personaje. Fue increíble. La danza me lo ha dado todo aunque admito que, pese a la experiencia, sigo pasándolo muy mal cuando salgo a escena. Cuando eres un profesional reconocido tienes una gran responsabilidad y yo soy muy perfeccionista.
¿Qué consejo da a los jóvenes que quieren ser bailarines?
Tres palabras: trabajo, constancia y pasión. Les digo que si les falta alguna de ellas, que hagan otra cosa. Son tres palabras que se pueden aplicar a todo en la vida como en las relaciones de pareja.
¿Es necesario salir al extranjero como hizo usted?
Desgraciadamente, a día de hoy, tienen que salir como obligación. No para triunfar, sino para comer. Hay bailarines increíbles en compañías extranjeras que aquí nadie les conoce. Es una lástima que no podamos disfrutar de su talento.
LA CITA
Obra: "Zorba, el griego", con coreografía de Lorca Massine
Intérprete principal: Ygor Yerba
Fecha y lugar: Sábado, 19 de noviembre, 8 de la tarde, en el Centre Cultural Terrassa
ARA A PORTADA
Publicat el
11 de novembre de 2016 a
les 20:12
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