"Terrassa es la consecuencia de una crisis y necesita contrapoderes"

Publicat el 11 de novembre de 2016 a les 21:13
Cómo encuentra el equilibrio entre su condición de jurista con la desobediencia?
Usted plantea la cuestión como una contradicción y en realidad no lo es. Lo jurídico, las leyes, deben responder al interés general y un jurista, más que nadie y precisamente desde el estudio de esas leyes, debe promover la desobediencia contra leyes injustas, contra las normas que no persiguen ese interés general. No sólo no es contradictorio, sino que desde mi punto de vista es lícito.

¿Y la convivencia entre la democracia asamblearia y la democracia representantiva?
Eso es complejo. Nosotros consideramos que la democracia representativa no ha funcionado históricametne. Entendemos que el poder de decisión debe estar en el pueblo en tanto que sujeto político. La ciudadanía organizada debe tomar decisiones sobre cuestiones que le afecten. De lo contrario, perdemos el control y damos el poder de decisión a gestores. En eso estamos.

La CUP ha pasado de hacer política a pie de calle a las instituciones ¿Cómo viven esa nueva situación?
Con naturalidad. Nosotras entendemos la política desde una perspectiva muy amplia. El trabajo en las instituciones nos proporciona conocimiento, información, visibilidad y a veces la posibilidad de decidir, pero es una vía más de nuestra acción política que tiene como objetivo la transformación social. Pero insisto, no es lo fundamental. Nuestra responsabilidad, por otra parte, es que la actividad institucional no nos devore y provoque que descuidemos otros planos.

Pero convendrá en que no es lo mismo formar parte del sistema.
Es cierto que no es lo mismo estar o no en las instituciones, pero no nos asusta, al contratio. La acción política desde los ayuntamientos o desde el Parlament es complicada porque la limitación es enorme. Nuestro discurso no cambia, pero debemos ser pragmáticas y utilizar todos los medios a nuestro alcance para cambiar el sistema.

¿Es complicada la aplicación del discurso teórico radical, anticapitalista y transformador a la política municipal?
Si a lo que se refiere es a que podamos vernos limitados al trasladar nuestra línea de acción política a la política de proximidad, la respuesta es no. Es apasionante. Hay unas lineas que una organización anticapitalista que lucha contra el patriarcado no va a traspasar; se trata de ser coherentes y consecuentes con una forma de entender la política y la sociedad, nada más.

¿Y en cuanto a eventuales pactos?
No existe ninguna consigna, sólo el sentido común. Si me habla de la oferta que ha surgido esta semana desde Iniciativa per Catalunya, debo decirle que a nosotros no nos han nombrado, por lo que no nos sentimos concernidos. En cualquier caso, no estamos por formar gobierno, nosotros somos diferentes y nos tenemos que diferenciar y no creo que debamos dejarnos llevar por según qué dinámicas. La oferta me ha causado extrañeza por su unilateralidad.

¿Entonces no tienen ustedes vocación de gobierno?
No se trata de eso, sino de que no se dan las circunstancias. Nosotros tenemos un proyecto, un proyecto transformador y claro que nuestro objetivo es gobernar, pero no a cualquier precio ni con cualquiera. Tenemos una linea de trabajo muy clara, tenemos talento y pensamos que hay recorrido para desarrollar nuestras propuestas. La nuestra es la opción más rupturista y una cosa es llegar a acuerdos pragmáticos y puntuales y otra compartir un proyecto. Eso precisaría de un profundo debate interno. Personalmente, no lo veo.

¿Y el contacto con la calle? ¿Cómo llega y cómo se percibe ese discurso rupturista?
Hemos tejido una serie de relaciones políticas desde que estamos en el Ayuntamiento que no teníamos. Nuestro contacto con la ciudad es muy fluido en muchos ámbitos. Nuestro discurso puede percibirse de una manera, pero cuandos se trata de trabajar con personas y entidades en proyectos concretos hay más afinidad de la que los prejuicios puedan establecer. Nos sentimos cómodas y parece que nuestros interlocutores también.

Copas menstruales, nudismo en las piscinas, protestas contra McDonald y la banda de música del Ejército ¿Cómo hay que entender esas propuestas?
Todas tienen un contenido político extraordinario. Ponemos encima de la mesa debates que creemos muy necesarios. De la misma forma, es cierto que tienen una componente mediática importante que puede hacer pensar que se trata de asuntos superficiales que sólo buscan presencia en los medios, pero eso no es cierto. Son propuestas con un claro objetivo de crear debate y de transformación social: hablamos de presión estética, de derecho al propio cuerpo, de autoestima, de enfermedades que estigmatizan... No me diga que no existe un transfondo político en pedir que no vengan militares a Terrassa.

¿Cómo se describe Terrassa desde la ruptura?
Terrassa es la consecuencia de una crisis multidimensional. Se necesitan espacios de contrapoder, llenar la ciudad de sujetos políticos dispuestos a revertir la situación injusta que vive la ciudad. La crisis es una oportunidad para dar la vuelta a la sociedad.

¿Cómo se ven ustedes ante el contrapoder, no son poder desde el momento en que forman parte del sistema?
Nosotros no somos poder, en primer lugar por la desvirtuación del ente municipal a la hora de tomar decisiones. Existen una serie de limitaciones extraordinarias en forma de leyes supramunicipales que hacen de la soberanía de los municipios una entelequia. Nosotros debemos extraer todo lo que podamos de las estructuras de poder para trasladar la información y el conocimiento a las personas y colectivos que lo necesitan. Insisto en que nuestra presencia en el Ayuntamiento es más una herramienta que un objetivo en si mismo.

Creo que es inevitable hablar del agua.
No se disculpe, para nosotros es muy importante. Lo que está pasando en Terrassa en torno al agua es increíble. Esto es política y de una gran trascendencia.

¿En qué escenario estamos?
Seré muy gráfica. Las reglas del juego, el marco regulador, dibuja un camino plano, plácido y cómodo, con sol y cielo azul hacia una gestión indirecta; el camino hacia la municipalización es a través de una selva llena de amenazas y peligros, con animales acechantes, insectos venenosos y tienes que buscar el mejor camino y prevenir los problemas con una buena planifcación del viaje. ¿Que es más fácil? Sin duda, la gestión indirecta ¿Debemos renunciar a la gestion pública por ello? De ninguna manera.

¿Es viable para la ciudad o mejor dicho, es inocuo?
Por supuesto. Mire, la judicialización es inevitable. Existen dos puntos de partida: Mina considera que tiene un contrato de obra y servicio y el Ayuntamiento habla de una concesión. La naturaleza de la relación es lo que determina las consecuencias económicas de la liquidación. Decidamos lo que decidamos en cuanto al modelo de gestión, el paso por los tribunales es absolutamente inevitable; por lo tanto, sólo se trata de tomar una decisión que es posible, viable y deseable en términos de construcción de una ciudad más digna y más justa. Seamos valientes y vayamos por el camino difícil.