Terrassenses en el "Trumpazo"

Terrassa

Publicat el 11 de novembre de 2016 a les 21:13
La favorita era Hillary Clinton, tanto en Europa como en casi todos los estados norteamericanos. En casi todos. Marc Rodríguez, terrassense de 22 años, futbolista, no ha conocido a nadie en los últimos meses en el estado donde vive, en Mississippi, que fuera partidario de la candidata demócrata. A nadie. De hecho, sus únicos tres compañeros estadounidenses eran pro-Trump, lo que suscitaba alguna broma que otra de Marc por el acento sureño de los colegas y por sus preferencias políticas.

En Mississipi la población es tirando a conservadora, resalta el futbolista egarense becado en la William Carey University: "les encanta ir a la iglesia, llevar armas, comer 'fried chicken' y conducir coches grandes". A causa de la corriente "trumpiana", y por falta de contrapeso, la campaña estuvo marcada en Mississippi por menos tensión que en otros lugares, dice el joven terrassense, avecindado en la ciudad de Hattiesburg.

¿Por qué ha ganado el magnate, emergiendo de la simpatía subterránea a la superficie de la verdad electoral en otros estados tradicionalmente decantados hacia el Partido Demócrata? En opinión de Marc Rodríguez, "porque Trump ha sabido conectar con la clase blanca obrera, con gente con pocos recursos y pocos estudios superiores que a lo largo de los años se ha sentido olvidada y que ha visto en Trump una oportunidad para cambiar las cosas". El futbolista apunta otro dato esclarecedor: "en esta ocasión la población negra no ha acudido a votar masivamente como con Obama".

Marc, que vive en los USA desde hace tres años, no pudo votar, pero de haberlo hecho no hubiera depositado en la urna la papeleta de ninguno de los dos aspirantes de alcurnia. Ninguno le gustaba. Él se hubiera decantado por Jill Stein, la candidata "verde".

Ni uno ni otro
Caroline Godinez, egarense de adopción, sí podía votar pero no votó, pues ninguno de los aspirantes a la Casa Blanca la encandilaba. Vamos, ni le agradaba siquiera. Si acaso, hubiera apostado por Bernie Sanders, el tipo aquel con semblante de honestidad, veterano, con trazas de venerable profesor, que se enfrentó a Hillary Clinton en las primarias demócratas y que deslumbró en los primeros pasos de su carrera hacia la presidencia. "A lo mejor le hubiera votado. Me pareció un hombre discreto, tranquilo. Aunque no compartía mucho su ideología, sí me gustó su carisma", apunta Caroline desde Terrassa, donde ejerce de profesora de inglés y donde reside desde hace treinta años. Pero Sanders no entraba en la pugna y las opciones que sí lo hacían no convencieron a esta terrassense de origen californiano para abandonar su escepticismo coyuntural.

Tampoco la persuadieron los candidatos menos conocidos, ni el tercero en liza, Gary Johnson, del Partido Libertario, ni Jill Stein, la aspirante del Partido Verde. Además, la campaña de las presidenciales no le pareció deslumbrante, ni civilizada, sino "muy fea, incluso más que en otras ocasiones".

No será para tanto
Ganó Trump, contra pronóstico, contra los medios de comunicación tradicionales, casi contra todos los opinadores, entrevistadores, analistas, diseccionadores de encuestas, encuestadores, sondeos, tertulianos, chicos y chicas, parlamentarios de barra de bar y polemistas de foco y micrófono.

La profesora de lengua inglesa apunta una posible explicación del porqué de la victoria de Donald Trump: "Creo que ha ganado porque no sólo le han votado los electores republicanos, sino también muchos demócratas". ¿Llegó con él el Apocalipsis? ¿Es Trump el Anticristo pregonado por muchos? Para la profesora californiana, no será para tanto, por muchas bravuconadas que haya soltado Donald Trump en campaña, por mucho espectáculo de ruidos y salidas de tono que haya protagonizado.

"Tendrá contrapoderes, no le será tan fácil hacer lo que dice que hará. Él solito no va a pulsar botones nucleares. Tenemos un sistema muy amplio que lo frenará en algunas cuestiones", reflexiona Caroline antes de, esta vez sí, expresar una preocupación más genérica "por el surgimiento de movimientos populistas, por el hecho de que no se haya fraguado un acuerdo entre demócratas y republicanos", manifiesta esta californiana de 56 años.

Marc Rodríguez tampoco comparte la visión apocalíptica de la victoria del millonario. "Cuando Obama llegó a la Casa Blanca parecía que todo iba a mejorar y realmente poco ha cambiado. Creo que ahora pasará lo mismo".

AMERICANOS EN TERRASSA

91 residentes. En la localidad de Terrassa hay empadronadas 91 personas de nacionalidad estadounidense. Ocho años atrás la cifra era de 64
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