Unas voluntarias encuentran sano y salvo al menor desaparecido

Publicat el 02 de febrer de 2017 a les 20:59
La mayor parte de las veces las batidas de búsqueda de personas desaparecidas son más bientencionadas que efectivas. Ayer, la tendencia se truncó para bien. Uno de los grupos que salió de buena mañana desde Can Parellada en busca de Kevin, el menor de 15 años desaparecido, lo encontró en Can Roca. Estaba, al parecer, en un piso "ocupado" desde el que fue trasladado a la comisaría de los Mossos d'Esquadra, donde le tomaron declaración. El chaval estaba sano y salvo.

Los allegados de Kevin no veían al chico desde el fin de semana, que había pasado en casa de un amigo. Según su padre, Francisco, el domingo por la noche ya se puso en contacto con la policía para explicar el asunto: su hijo no había regresado al domicilio. Unos agentes acudieron a la vivienda familiar para recabar datos sobre el chaval, su descripción física, su entorno. El lunes, día en que fue presentada la denuncia, alguien vio al muchacho en su barrio, Can Parellada. Al padre le constaba que lo habían trasladado allí un amigo y el tío de éste.

Hierven las redes sociales
Y ya está, hasta ayer. El rastro del chico se evaporó y los Mossos d'Esquadra iniciaron una investigación al tiempo que las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea de móviles ardían en informaciones sobre la desaparición, y en unas cuantas desinformaciones también, pues no fueron pocas las veces en las que cundieron los comentarios sobre una aparición que no era tal. Fueron colgados carteles con la foto de Kevin a la manera tradicional, en fachadas. Televisiones de ámbito nacional se dejaron caer por Can Parellada para cubrir el caso.

La hipótesis de una desaparición voluntaria, un desplante llevado al extremo, se antojaba la más sólida, pero estos extravíos adolescentes rara vez duran tanto. Cierto es, como reconoció Francisco, que su hijo había mantenido alguna trifulca en el seno familiar, "pero nada fuera de lo común en un chico de 15 años".

Pasaban las horas y se acrecentaba la congoja. Se organizó una batida de busca. El día y la hora: ayer jueves, a las 9.30 de la mañana, en la calle de Europa, frente al bloque 11, en el barrio de Kevin. Unas setenta personas se reunieron allí y se dividieron en dos grupos: uno rastreó Can Parellada y otras zonas próximas y llegó hasta el Hospital de Terrassa; el otro se marchó en dirección al Pla del Bon Aire, donde el menor había estado el fin de semana, y Can Roca. Y en Can Roca lo encontraron.

Ese grupo, encabezado por una voluntaria, Laura García, madre de familia, se citó en la comisaría de los Mossos d'Esquadra, en la carretera de Matadepera, y se subdividió asimismo en dos partes.

Caminaron, preguntaron, inspeccionaron, fueron a bares, a tiendas, a descampados, husmearon, se adentraron en colectores, se mojaron. Llevaban una foto de Kevin y otra de un amigo con el que, se creía, podía encontrarse. Unas chicas informaron a la mujer y a las adolescentes, compañeras de Kevin en el instituto, que la acompañaban. Les dieron la pista fiable. Ese chico (el amigo) vive por allí, señalaron. Inquirieron en un bar. Lo tenían visto.

"Puede estar por ahí", señalaron también otros testigos, arrojando algo más de luz. La labor detectivesca fructificó minutos después, cuando Laura llamó al timbre del interfono de un piso "ocupado" en la avenida del Parlament. Una voz masculina, pero joven, con acento árabe, respondió.

Laura explicó el motivo de la visita: estamos buscando a Kevin. La voz calló, dubitativa. Laura volvió a la carga: sabes que puedes tener problemas, que es menor. "Sube, que hablamos", dijo la voz. "No, no tengo por qué subir", contestó ella, tesonera pero prudente. El grupo de buscadoras tenaces avisó a los mossos. Corrió hacia la comisaría. Dos dotaciones de la policía llegaron al bloque de pisos. Faltaba poco para la una de la tarde. El desaparecido, ya encontrado sano y salvo, y el otro chico fueron trasladados a la comisaría para la toma de declaración. Luego, Kevin quedó a disposición de sus padres.

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