Un atracador asalta en una hora una farmacia de Segle XX y otra del Centre

Terrassa

Publicat el 05 de maig de 2017 a les 19:40
Cazadora tipo "bomber", estatura tirando a baja, delgado, con una braga oscura en la boca. Pocas dudas despuntan en las indagaciones: seguramente un mismo tipo atracó el martes, en menos de una hora de intervalo, dos farmacias de Terrassa. Dos establecimientos, que se sepa. No llevaba armas. Al menos, no las mostró. Le bastó con hacer ademán de sacar algo para intentar infundir miedo. En un local no robó nada. En el otro sí.

A las 5.40 de la tarde perpetró el primer asalto en una farmacia de Segle XX, en la carretera de Montcada. Primero oteó el panorama desde fuera y se decidió a entrar, pero lo hizo con la calma propia de un cliente sin premura.

Una vez dentro del comercio, se colocó la braga en la boca y tan pronto se aproximó al mostrador, de frente a la entrada, dio paso al robo. "¿Dónde está la caja? ¿Dónde está la caja?", inquirió a las dos dependientas que en aquel momento se encontraban a disposición de la clientela. Se tocaba las ropas, como amenazando con extraer un arma que no llegó a exhibir.

¿Dónde está la caja?, preguntaba el sujeto. Y se bajó la braga y se la volvió a subir.

Pero allí no había caja registradora alguna. Pasó al otro lado del mostrador y comenzó a abrir cajones en busca de algo que llevarse al bolsillo, pero nada halló de interés. En esos momentos de registro sí mostró una pizca de nerviosismo.

Agarrada del brazo
"Señor, ya está, que ya está". Una de las chicas, convencida ya de que aquello no era una broma, como quizás parecía en un principio, logró introducirse en la trastienda y avisar a su jefe. La otra joven dependienta quiso alejarse del mostrador, y el delincuente la agarró de un brazo para retenerla. Con una mano la sujetaba, con la otra abría cajones con nulo éxito.

En estas, avisado de los hechos, salió el jefe, hombre de considerable altura. El atracador lo miró, dio media vuelta y se largó. No corrió mientras continuaba dentro de la farmacia. Caminó con cierta parsimonia. Una vez en la calle sí echó a correr, según testigos.

Tenía el pelo algo largo, ondulado, entre cano y rubio, y vestía una cazadora estilo "bomber" de trazas antiguas y color tirando a marrón claro. La edad: unos 50 años. Delgado y, en apariencia, de nacionalidad española. Un testimonio afirma que el ladrón portaba gorro.

Unidades de los Mossos d'Esquadra se presentaron poco después en el establecimiento para hablar con testigos y recoger pruebas.

Apenas una hora después, a eso de las 6.40 de la tarde, los mossos tuvieron noticia de un segundo robo con intimidación en una farmacia terrassense.

Fue en la calle de Sant Antoni, en el Centre. Los indicios reunidos apuntan a que el mismo tipo del asalto en la carretera de Montcada cometió ese segundo robo.

También se puso el tapabocas luego de entrar en el establecimiento y también hizo el ademán de sacar algo de su ropa, un objeto intimidatorio, que no llegó a esgrimir. "La caja, la caja", espetó a las trabajadoras. La braga se le caía, él se la recolocaba, y la braga se volvía a bajar y le descubría el rostro.

Llevaba gorro y tenía unos 50 años. Los testigos se fijaron en sus ojos claros, muy abiertos, brillantes, como de persona afectada por la toma de sustancias tóxicas.

El ladrón consumó, esta vez sí, el robo con violencia e intimidación: se llevó el dinero de la recaudación que contenía la caja registradora. Los Mossos d'Esquadra de Terrassa investigan los dos atracos. Según otras informaciones, no se descarta que el mismo sospechoso esté detrás de otros asaltos cometidos en las últimas semanas.

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