Un festival inclusivo que crece año tras año

Publicat el 06 de juny de 2018 a les 20:01
El festival Elixir nació en el año 2013 consiguiendo una audiencia de un trescientas personas, y desarrollándose a lo largo de un único acto que consistía en una ruta secreta por la ciudad, envuelta de poesía y música.

El misterio y el factor sorpresa no han abandonado nunca al Elixir, cuya audiencia ha ido creciendo año tras año, llegándose a doblar en su tercer año con respecto a la primera edición, y convirtiéndose en un festival de una semana casi completa en su cuarta y quinta edición.

Con esos antecendentes y ese periplo, el festival ha logrado tomar una "dimensión territorial" yendo más allá del formato con el que comenzó y convirtiéndose en un conglomerado de "talleres, lecturas, recitales, diálogos, mapas secretos, música, danza, artes experimentales, instalaciones efímeras y artes escénicas que toma como eje vertebral tanto la poesía como la poética." Su trabajo "transversal", que busca la implicación de distintos agentes y colectivos de la ciudad, pretende ser una apuesta por "el derecho a la cultura, y es por ese motivo que los acontecimientos son gratuitos, accesibles, e inclusivos sin sacrificar en absoluto la alta calidad artística y el latido del festival", explican sus responsables.

Todo ello es posible gracias a la aportación del trabajo de un conjunto de profesionales y voluntarios coordinados por Rosa Boladeras.


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