El camino a la mejora del bosque terrassense es largo y empinado 

Terrassa

Publicat el 17 d’octubre de 2018 a les 22:22
Terrassa es básicamente un bosque, y muchos de sus ciudadanos no lo saben. De los setenta kilómetros cuadrados del término, solo una tercera parte es urbana. Y un setenta por ciento de las dos terceras partes no urbanas es bosque, señaló el teniente de alcalde de Territorio, Marc Armengol, en la mesa redonda "Podem aprofitar millor els nostres boscos?", con que la Fundació Sant Galderic abrió su celebración del patrón de los payeses.

Y el bosque terrassense tiene propietarios. "El ochenta por ciento es de propiedad privada, y de éste, un setenta por ciento está en manos de diez propietarios. El veinte por ciento restante es de propiedad pública, de la Diputació y el Ayuntamiento de Terrassa, que básicamente tiene Torrebonica y Can Bon Vilar, unas 177 hectáreas". Y muchos terrassenses tampoco lo saben. A Eloi Carbonell, que es el veintiuno de una familia de propietarios forestales de Terrassa que lo son desde el año 1407, a su hijo de 9 años, en la escuela le dieron un poema que afirmaba que "el bosque es de todos", "y en cierto sentido así es, pero hay una persona que 'pringa' con todos los problemas, y es el propietario". Y ha sucedido que un juez ha condenado a un propietario por la caída de una bicicleta, que consideró causada por un vierteaguas en mal estado".

Un gran desconocimiento
Carbonell intervino en representación de Agroforestal Vallesana, una cooperativa de propietarios y gestores forestales surgida en 2010 para afrontar problemas comunes (el "uso social intensísimo -por Can Carbonell pueden pasar mil personas en un día, que llegan en mountain bike o en FGC-, la fauna), tener "la capacidad de hacer mejores acuerdos" y, "nos gustaría, hacer educación sílvicola. Hay mucho desconocimiento sobre el bosque".

A la dificultad de la gestión forestal se suma que la ignorancia sobre la misma crea "una presión social" y "la estigmatización del propietario, que se deja los dientes cuidando el bosque que disfrutamos todos",y puso ejemplos elocuentes. Uno: hace poco se encontró con un coche en medio de un campo, y el conductor con tres perros a los que iba lanzando una pértiga. "Cada vez que el perro corría, pasaba por plantas que estaban naciendo y que destrozaba. Cuando le recriminé su actitud (y ya no le dije que era el propietario, sino el gestor), me respondió agriamente que 'el bosque es de todos'". No tuvo más remedio que llamar a los mossos.

También suele desconocerse que para cuidar los bosques deben realizarse talas, y hay quién por ello ha puesto denuncias. "Lo que talas es para llevar el bosque a un punto biológicamente lógico,y la gente cree que vas a sacar beneficio."

Los miembros de Agroforestal Vallesana coinciden en pensar que tienen los bosques muy lejos de como les gustaría, y también en su "alto componente emocional" con ellos, "que va más allá de la responsabilidad económica. Lo queremos hacer bien. También mejorar el paisaje. Lo ideal sería que las fincas generaran un poco de excedente, porque cada año han de mantenerse caminos y masías (que ahora pagan IBI). Querríamos tener los bosques, las masías y los campos en condiciones, y pasarlos mejorados a la próxima generación".

El proyecto Boscos del Vallès
En ese camino está andando el proyecto Boscos del Vallès, que el Consell Comarcal del Vallès Occidental puso en marcha en 2012, como una iniciativa innovadora para la prevención de incendios forestales. Su directora, Olga González, explicó que ha logrado que la astilla, un residuo, se convierta en un producto con valor de mercado para biomasa. ¿Cómo? Pues con el Consell Comarcal dotándose de calderas públicas de gran consumo, con un canon que premia que la astilla sea dela comarca, y vendiendo los kilovatios/hora. Actualmente este servicio público tiene tres instalaciones: el Centre Logístic de Biomassa, en el polígono Els Bellots II de Terrassa, y las calderas del Hospital de Terrassa y de la UAB (que calienta su piscina). El proyecto salió a concesión administrativa,y ganó una candidatura "con una oferta del noventa por ciento de madera de la comarca".

La mesa redonda duró dos horas, con muchas intervenciones del público, muy conocedor del tema, y fue toda una excursión por la realidad del bosque terrassense. Y un mundo forestal que, dijo Carbonell, "es un poco 'piratilla'. A veces te llega una tonelada de leña, y realmente hay ochocientos kilos. Y si un grupo de doce personas trabajan en una finca, no puedes ir cada semana a ver si cumplen, o pagar un técnico para que lo haga. Necesitas gente fiable, y esto lo hace posible la existencia de la cooperativa".


Escull Diari de Terrassa com la teva font preferida de Google