"Pensaba que los historiadores eran aburridos. Ahora veo que no", dijo Jaume Aulet, el último de los ponentes, al iniciar su intervención en la mesa redonda humorística con que, el martes, en la Societat Coral Els Amics, ante una numerosa asistencia, se presentó a la ciudadanía el libro "Una Història de Terrassa". El Centre d'Estudis Històrics de Terrassa (Ceht) quiso hacer un acto diferente y divertido, y lo consiguió. Serio solo fue la introducción de Manuel Márquez, presidente del Ceht, que explicó las intenciones de esta obra que sintetiza treinta años de investigación, dedicada a Josep Fontana y Lourdes Plans, y que también tuvo un aplaudido recuerdo para Josep Rull y Lluís Puig.
Tras un generoso piscolabis, Marcel Taló presentó a los tres integrantes de la mesa, que sobre la historia de Terrassa y "Una història de Terrassa" hablaron en broma (lo que no significa que no explicaran verdades) y provocaron una sucesión de risas. El director del Museu de Terrassa, Domènec Ferran, señaló que éste es indudablemente "un libro de peso", porque hace 1.275 gramos. La prehistoria e historia antigua (ochocientos mil años) se condensan en 220 gramos; la medieval, en 229; la moderna, en 133, y la contemporánea, en 640. Así pues, esta historia "ha sido apretada y distorsionada por los de contemporánea, que se han pasado de las páginas que tenían encargadas"
Joan Soler, director del Arxiu Històric, reveló que éste guarda "bajo llave" los wasaps "secretos" que entre el 20 de abril de 2017 y la presentación del libro se enviaron el coordinador (Márquez) y los participantes. "Contienen información de mucho valor, porque permiten entender cómo son las personas que con su esfuerzo han hecho que esta obra existiera".
Veinticinco posibles títulos
Este grupo de wasap tuvo cuatro grandes momentos, a cúal más hilarante en la jocosa explicación de Soler. Plazos de entrega, instrucciones y necesidad de reducir artículos al margen, pueden destacarse las largas discusiones sobre el título. Surgieron nada menos que veinticinco propuestas, unas en serio, otras no tanto. La definitiva la dio Ferran. "Si queremos ser pragmáticos y no repetir el título del libro anterior {'Història de Terrassa', de 1987], pues 'Una Història de Terrassa'". Luego vino la polémica sobre si la hache de "història" debía ser mayúscula o minúscula.
La elección de la fotografía de la portada fue "un suplicio". Se pensó en una imagen "de personas o de un espacio donde las personas habían hecho ciudad". Ganó la Plaça Vella. "Entonces había que encontrar la fotografía". En internet dieron con una "que quedaba bien". "Quizá que busquemos al autor y le pidamos permiso." Lo hallaron: Carles Iborra, de Vacarisses. "A algunos fotógrafos ilustres de la ciudad no les gustó. Porque no era la suya, es normal. Todo fotógrafo terrassense querría la suya en una obra capital como ésta."
Por su título, Jaume Aulet, catedrático de literatura de la UAB, pensó inicialmente que el libro "era una novela de Vicenç Villatoro, pero ví que era demasiado grueso para serlo". En el apartado de prehistoria, leyó que en este territorio vivían "grupos conocidos por la economía depredadora", y pensó "que mucho tampoco ha cambiado Terrassa desde entonces". Aplausos. Aulet acabó con un recuerdo para Lourdes Plans, "con la que sin duda este libro sería diferente", y Josep Rull y Lluís Puig, "que segurametne nos ayudarán a escribir otro capítu- lo".
ARA A PORTADA
Publicat el
12 de desembre de 2018 a
les 20:52
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