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Terrassa

Una ciudad más envejecida, pero atractiva para nuevas familias

Terrassa continuará creciendo. Y lo hará a buen ritmo, más de lo que lo ha ido haciendo estos últimos años y más de lo previsto en ciudades similares de la región metropolitana. Así lo prevé el informe "Projecció demogràfica de Terrassa. Horitzó 2030", elaborado por el servicio municipal de estudios y observatorio de la ciudad. El documento dibuja una ciudad más envejecida, pero también muy atractiva para adultos jóvenes, que recalarán en la ciudad procedentes de otros países y del área de Barcelona, seducidos por la oferta de vivienda a precios más asequibles que encontrarán en Terrassa.

En 2030, la población ascenderá a 253.550 personas, un 16% más que en 2018 o, lo que es lo mismo, 34.712 habitantes más. Este incremento representa 2.892 habitantes anuales más, lo que en términos porcentuales es entre un 1 y un 1,3%. Son unas cifras de crecimiento mucho más elevadas que las registradas en la última década, una etapa dominada por la estabilización e, incluso, una ligera pérdida de habitantes en algún ejercicio.

Pero, a partir de ahora (ya viene siendo así los últimos tres años), la ciudad crecerá. Y lo hará, sobretodo, debido a la llegada de nuevos habitantes, no tanto por nuevos nacimientos. Se espera que sean años de saldo migratorio positivo y de una estabilización de la fecundidad. De hecho, hasta 2024 habrá un descenso en las cifras de natalidad.

"Expulsados" de Barcelona
La llegada de nuevos habitantes jóvenes se deberá, por un lado, al aumento de la inmigración, tanto procedente directamente del extranjero (33%) como del resto de España. En este sentido, es destacable el efecto que tendrá la llamada "gentrificación", que no es otra cosa que la expulsión de vecinos de Barcelona por el aumento del precio de la vivienda, tanto de compra como de alquiler. Este fenómeno, en el que también influye la "turistificación" de la capital catalana, hará que muchos jóvenes en edad activa busquen nuevos lugares de residencia entre los municipios de la primera y la segunda corona metropolitana. Terrassa tiene muchos puntos para acogerles por su amplia oferta inmobiliaria.

La estructura demográfica cambiará sensiblemente. El observatorio municipal dibuja una ciudad más envejecida y con menos infantes. Pero, en cambio, con más jóvenes debido a la inmigración desde otros países y desde Barcelona.

Menos nacimientos
En la franja de 0 a 14 años se perderán habitantes, así como también entre la población activa,considerada entre los 30 y los 49 años. En cambio, se ganará en la franja de jóvenes (entre 15 y 29 años) y entre la población comprendida entre los 50 y los 85 años.

La proporción de gente joven (15-29 años) aumentará: pasará del 14,25% al 17% en 2030. También crecerá el peso de la gente mayor (a partir de 65 años) en el conjunto de la ciudad. En 2030 pasarán a representar el 19,3% del total de la población, cuando actualmente representan casi el 17%. El índice de envejecimiento aumentará considerablemente, lo que indica que habrá más población envejecida que niños en edades de 0 a 14 años. La población en edad activa será prácticamente la misma.

El informe destaca el vuelco que dará la franja de entre 15 y 29 años. Durante la crisis, la población joven cayó en Terrassa. De hecho, según datos de 2018, la caída es de un 14,12% respecto a 2010 (se ha pasado de 36.318 jóvenes en 2010 a 31.188 en 2018). Durante el periodo 2010-2016, Terrassa fue perdiendo habitantes en esta franja de edad. Se marchaban muchos más adolescentes y jóvenes de los que llegaban. A partir de 2017 hubo un repunte y, en 2018 siguió creciendo, lo que hace prever un cambio de tendencia. Básicamente llega gente joven de nacionalidad extranjera y española en busca de vivienda más barata que en Barcelona y la primera corona.

En 2030, el informe remarca que seguirá esta tendencia y que la población joven aumentará un 39,72% respecto a 2018: pasarán a ser 43.578 jóvenes entre 16 y 29 años, cuando actualmente son poco más de 31 mil.

A los distritos 1 y 2
Actualmente, la gran mayoría de la gente joven inmigrada ha fijado su residencia en los distritos 1 y 2, a pesar de que el distrito 1 se encuentra muy envejecido. Un 9,4% de los llegados a la ciudad durante el año pasado se instalaron en Ca n’Anglada, al que siguen como barrios predominantes de acogida Ca n’Aurell, Centre, Sant Pere Nord, Can Palet y Sant Pere. Este patrón cambia ligeramente al considerar la nacionalidad de los recién llegados. Entre los nuevos residentes llegados de fuera de nuestras fronteras, los distritos 6 y 2 son las zonas preferentes. Los de nacionalidad española que pisan Terrassa por primera vez se instalan en los distritos 1 y 4.

Esta llegada de inmigrantes en la franja joven amortiguará el peso que ya tiene e irá teniendo cada vez más la población considerada de la tercera edad. Actualmente, el peso de las personas mayores de 65 años es menor en Terrassa que en municipios similares como Barcelona, Badalona o Sabadell. Proporcionalmente, el peso de la población de 65 años y más se sitúa en el 16,51%, lo que contrasta con ciudades más envejecidas como Barcelona (21,65) u Hospitalet de Llobregat (20,61%). Esto se debe a que en los últimos años, Terrassa ha atraído a más jóvenes gracias al crecimiento urbanístico de la propia ciudad (disponía de suelo urbanizable) y al precio de la vivienda, que ha expulsado a otras tantas familias de la capital y alrededores.

En los próximos años, además de aumentar el número de personas de más de 65 años, también crecerá la proporción de gente mayor sobre el total de la ciudad. Ya hoy en día, debido al descenso de la natalidad, hay meses en los que hay más defunciones que nacimientos. En 2030, el peso de la gente mayor respecto al total de población (superará el 19%) continuará siendo más importante que el de la población joven de entre 16 y 29 años (alrededor del 17%).

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