04 d’abril de 2016
El conseller Comín presentó ayer su plan de choque de la sanidad catalana , enfocado especialmente a reducir las listas de espera. El conseller pretende reducir en un diez por ciento las listas de pacientes que esperan una intervención quirúrgica. En cifras absolutas estamos hablando de una inversión suplementaria de 96 millones de euros. La verdad es que tratándose de la sanidad esperábamos cifras más ambiciosas, pero si a eso es a lo que se puede llegar pues bienvenido sea el diez por ciento de reducción.

De todas maneras, no perdamos de vista que este plan está supeditado a la aprobación de los nuevos presupuestos de la Generalitat a los que la CUP deberá dar su apoyo inequívoco. Parece ser que el plan está consensuado, pero todavía deben ponerse de acuerdo en otros temas para que este plan siga adelante. La rueda de prensa de ayer ha servido para explicarlo y para, de paso, trasladar a la CUP la presión: si no hay presupuestos no puede haber plan de choque por lo que la culpa será de los antisistema.

Ese plan también prevé la reducción de las listas de espera para pruebas diagnósticas y para visitas de los especialistas, cuestiones que se están convirtiendo en un mal endémico de la sanidad catalana. Los hospitales tanto públicos como concertados funcionan según los presupuestos de la Generalitat. Todos conocemos casos de esperas imposibles tanto para pruebas diagnósticas como para visitas a especialistas que no se corresponden ni de lejos con las cifras que ofrecen las autoridades sanitarias. Puede darse el caso, por ejemplo en el Hospital de Terrassa, de un especialista en traumatología que solicitase a primeros de mayo del año pasado la programación de una visita para un paciente para seis meses después y que a primeros de abril de 2016, ni siquiera haya sido todavía programada. Por tanto, en caso de que se le programe este mes de abril, cosa poco verosímil, lo más probable es que la visita se fije a un año vista. Es decir, el médico quería ver a su paciente en octubre de 2015 y con mucha suerte lo verá en abril de 2017.

Ese es el pan de cada día en la sanidad pública. Tan importante o más es agilizar las intervenciones quirúrgicas como las visitas y las pruebas diagnósticas, de forma que en algunos casos podría suponer ahorros importantes posteriores. Sorprende que con situaciones como la descrita se diga que la media de espera para visitas de los especialistas sea hoy de 163 días: ojalá.
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