Unos encapuchados asaltan un estanco estrellando un coche

Publicat el 09 de setembre de 2015 a les 21:24
Eran cuatro encapuchados, según unos testigos. Seis, según otros. Asaltaron ayer, de madrugada, un estanco de la calle Ample, en Sant Pere, estrellando contra el local un coche. Antes, se habían abierto hueco para el "alunizaje" apartando un coche estacionado, empujándolo a golpes de automóvil. Una vez destrozada la persiana, entraron en el estanco y montaron una cadena humana para desvalijarlo. Robaron tabaco, mucho. Miles de euros en cajetillas. Y huyeron en dos vehículos, pero a punto estuvo la Policía Municipal de agarrarlos en una persecución.

Las 2.25 de la madrugada. Los delincuentes arribaron a su objetivo, en la calle Ample, a unos quince metros de la esquina con la carretera de Matadepera, en dos automóviles, un Seat León y un Seat Córdoba. Habían planificado un golpe en el estanco y seguramente sabían que horas antes, el martes, la expendeduría había sido provista de género, como otras tiendas de la ciudad, por lo que el botín podía ser cuantioso, apetecible.

Pretendían tirar la puerta del local con el método del "alunizaje", empotrando un coche contra el acceso, mas se toparon con un escollo físico: un vehículo, precisamente propiedad del dueño del establecimiento, estaba estacionado justo allí, junto a la puerta, lo que impedía la trayectoria del ariete rodado. Había que sacarlo de aquel lugar, y a fe que lo hicieron. ¿Cómo? Con uno de los vehículos que portaban se dieron a empujar aquel automóvil, y así, golpe a golpe, empellón a empellón, lo desplazaron, haciéndolo chocar con otro estacionado detrás y ése con otro, un tercero.

La alarma
Los ladrones se abrieron hueco, pues. El conductor de uno de los autos maniobró, colocó el coche en línea recta, aceleró y lo estrelló contra la persiana del estanco. La destrozó, la tiró, y reventó la puerta corredera interior. Actuaron los cacos con celeridad, pues la alarma de seguridad se activó. Varios vecinos se asomaron a ventanas y balcones alertados por el estruendo. La central de alarmas llamó al responsable del estanco, y la policía fue avisada de inmediato, tanto por el vecindario como por la empresa de vigilancia. Unidades de la Policía Municipal y de los Mossos d'Esquadra fueron a la calle Ample. Todos los agentes que estaban en la calle recibieron la comunicación.

Los malhechores dispusieron una cadena. Forzaron una puerta interior, acción estéril porque la puerta no estaba cerrada con llave. Uno sacaba cajas repletas de tabaco, las pasaba a otro, y éste a otro. El último eslabón introducía el tabaco en los coches mientras los vecinos increpaban a los delincuentes. Hubo quien lanzó un tiesto desde una ventana, golpeando, al parecer, a uno de los ladrones en el hombro. El tipo se giró e insultó al testigo.

Un minuto, dos, no más de cinco duró el asalto, el frenético trasiego. La banda extrajo más de diez cajas, miles de euros en tabaco. Los ladrones no tocaron la recaudación, porque el estanco dispone de un aparato clausurado, blindado, para el cobro en metálico.

"Hay cuatro encapuchados robando en el estanco", dijo un vecino a la policía por teléfono. Varios coches patrulla iban en camino, y unos agentes vieron huir uno de los coches, el Seat León, por la carretera de Matadepera. Llegó a la confluencia con el paseo del Vint-i-dos de Juliol, seguido de una dotación de la Policía Municipal. Al tiempo, un testigo facilitaba el número de matrícula de otro vehículo, el Córdoba. El León rebasó semáforos en rojo en la avenida del Vallès, circuló en dirección prohibida, y se escabulló. Los agentes lo perdieron de vista cuando enfiló la C-58 en sentido Barcelona.

Huida
Uno de los automóviles de la banda ya estaba fuera de control, pero no el otro. Una unidad de la policía local que patrullaba por la carretera Nacional vio un Seat Córdoba en esa vía. Podía tratarse del empleado por los delincuentes. No corría. El conductor había preferido no levantar sospechas con una circulación veloz.

El coche patrulla aceleró y se puso al lado del Córdoba. Los agentes querían pararlo. Entonces sí, entonces el conductor pisó fuerte, quemó rueda y emprendió la huida; dejó la N-150 y cogió la C-58 en dirección a Terrassa, y en el kilómetro 17 el parachoques trasero se desprendió y salió volando; estuvo en un tris de golpear la luna delantera del coche policial, pero la dotación pudo eludir el impacto.

El Seat Córdoba también se perdió en la noche. Los Mossos d'Esquadra investigan el asalto y su relación con otros robos con fuerza similares perpetrados en estancos de otras poblaciones. Varios policías inspeccionaron ayer el establecimiento y hablaron con los vecinos. Los responsables del comercio esperan reabrir hoy las puertas del local después de un saqueo que, a falta de cuantificación precisa, ha acarreado al estanco varios miles de euros en pérdidas.






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